Vitamina K

La vitamina K, filoquinona (K1), menaquinona (K2), es necesaria para la síntesis de los numerosos e importantes factores de la coagulación, por lo que su falta puede prolongar peligrosamente el tiempo de hemorragia. También participa en la síntesis de proteínas óseas específicas y en el metabolismo de ciertas proteínas fijadoras de calcio, colaborando en el adecuado desarrollo del hueso. 

Vitamina K

pastedGraphic.png

  Su función más importante es la regulación de la síntesis de la protombina (factor II) y otros factores (VII-IX-X), todos ellos participantes en el proceso de coagulación de la sangre. Dichas proteínas son sintetizadas en el hígado como precursores inactivos y deben sufrir modificaciones posttraducción para adquirir su actividad biológica. La vitamina K participa en el proceso de activación de estos factores mediante una serie de reacciones. Durate el proceso metabólico en el que el organismo recicla la vitamina K, ocurre una reacción de carboxilación en la que los residuos del amino ácido glutámico se convierten en ácido carboxiglutámico lo que lo convierte en atractivo para los iones de calcio. Así interviene en la homeostasis del calcio por estar relacionada con la síntesis de proteínas óseas como la γ-carboxiglutamato (Gla). Las proteínas que contienen a Gla se encuentran en hueso, riñón, placenta, páncreas, bazo y pulmones. En el hueso la osteocalcina es una de las proteínas no colágenas más abundante de la matríz extracelular del hueso. La presencia de los residuos de Gla favorece la unión de Calcio a la matríz de hidroxiapatita del hueso. Se estima que también puede tener que ver con la salud arterial a través de mecanismos relacionados con el calcio.

pastedGraphic_1.png

La vitamina K es sintetizada por bacterias del colon, por esto es raro observar tendencia al sangrado por falta de vitamina K en la alimentación. Sin embargo, si se destruyen las bacterias del colon por la administración de grandes cantidades de antibióticos, se observa una carencia rápida de vitamina K, ya que es una sustancia escasa en la alimentación normal. Los lactantes recién nacidos representan un caso especial de la nutrición con vitamina K debido a que la placenta es un órgano relativamente deficiente para la transmisión de lípidos, el hígado del neonato es inmaduro en relación con la síntesis de protombina, la leche materna es baja en vitamina K y el intestino del lactante es estéril durante los primeros días de vida. Es por todo esto que se recomienda que a los bebés con alimentación materna se les administre al nacer 2.2µmol (1mg) de filoquinona intramuscular. La filoquinona se distribuye de manera amplia en alimentos de origen animal y vegetal y varia desde menos de 0.1µg/100g en frutas cítricas, hasta 1µg/100ml en la leche de vaca, y mas de 400µg/100g en vegetales de hojas grandes como la espinaca, col, nabos, también en las semillas de cáñamo y en algunos aceites vegetales. Por otra parte, las menaquinonas están ausentes de la mayor parte de los alimentos ordinarios pero presentes en cantidades de hasta 13µg/100g en hígado y se encuentra en pequeñas cantidades en el queso, carne y soja. Se han observado efectos de toxicidad en casos de administración vía parenteral con dosis demasiado elevadas a madres antes del parto o a lactantes. En estas condiciones se produce hiperbilirrubinemia manifestada como ictericia. Este efecto no se produce por la administración oral de vitamina K1.

Vitamina K

Ingestas recomendadas:

 90 a 120 µg/día para mujeres y hombres adultos