Seguimiento formativo

Seguimiento formativo

Del curso online de formador de formadores:

 

A continuación destacamos algunas de las características y finalidades que definen al seguimiento formativo:
1.1.- Características.
El seguimiento formativo permite evaluar a lo largo de todo el proceso de formación los distintos componentes que intervienen en él: desde los alumnos hasta los distintos elementos de la programación didáctica.
El seguimiento formativo se distingue de la evaluación en que:
El seguimiento formativo se refiere más a tareas que tienen que ver con la gestión de la formación: tareas administrativas, organizativas, de coordinación, etc.
La evaluación se refiere más a valorar aspectos de índole pedagógica o didáctica en cuanto a los procesos de formación: comunicación, aprendizaje de los nuevos conocimientos, diseño de los elementos de la programación didáctica, implementación de la enseñanza, etc.
Realizar un adecuado seguimiento formativo contribuye a detectar posibles fallos o desajustes en el proceso de enseñanza-aprendizaje, sin tener que esperar a realizar una evaluación final para comprobarlo; a la vez que, al tratarse de una evaluación continua del proceso, brinda la oportunidad de corregir dichos desajustes en el momento en el cual se están produciendo. Por otro lado, también nos muestra aquellos procesos que tienen lugar de forma adecuada y las posibles mejoras a las que pueden ser sometidos.
El seguimiento formativo ha de ser llevado a cabo por todos los agentes que intervienen en la realización de los cursos de F.P.O. (desde la Administración Pública hasta los tutores, pasando por los técnicos, coordinadotes, etc.) y, por tanto, los formadores son un elemento más implicado en dicho proceso.
Como todo elemento del proceso de formación, el seguimiento formativo es susceptible de ser planificado; ya que no debe ser algo que se realice de forma arbitraria, sino que debe estar pensando y planteado desde antes que comience la acción de formación.
1.2.- Finalidades.
Resumiendo lo comentado anteriormente, podemos decir que las finalidades del seguimiento formativo serían: (Ruíz Gil, Noemí (2002): Manual de Formador Ocupacional)
Ayudar a entender por qué ocurren ciertas cosas y qué puede hacerse para intervenir en el proceso.
Identificar y solucionar problemas que surjan.
Contribuir a la elaboración de unos planes de formación realistas y saberse ceñir a ellos.
Ayudar a reducir y controlar el uso de los recursos materiales.
Establecer el nivel que puede alcanzar el rendimiento y relacionarlo con el rendimiento actual.
El seguimiento del plan o programa de formación permitirá tener información actualizada sobre cómo se está ejecutando dicho plan o programa.
2.1.- Modalidades de Intervención.
Como hemos comentado anteriormente, el seguimiento formativo se encarga de los temas más burocráticos de la formación; pero en el ámbito pedagógico de la misma también sería necesario este seguimiento, que haría referencia a componentes administrativos tales como: becas, firmas de partes, justificaciones de faltas, etc. Además de otros aspectos implicados en el aula como:
adecuación de los contenidos a las características de los alumnos
control del tiempo y el espacio
cumplimiento de plazos
utilización de materiales y control de los mismos, etc.
Por supuesto, todos estos elementos se tendrán en cuenta a la hora de realizar la evaluación y consiguiente toma de decisiones.
Si ojeamos un poco en la historia, podemos identificar tres etapas en la evolución de la intervención pedagógica:
1.En un primer momento, la intervención pedagógica fue considerada como un forma de “acción correctora” para los alumnos debido a su mal comportamiento. Es decir, un tipo de castigo en un momento puntual.
2.En un segundo momento, a partir de los años setenta más o menos, comienza a proliferar la figura del la orientador/a o asesor/a educativo/a (encarnada en psicólogos y/o pedagogos) integrados de forma permanente en la plantilla de la organización escolar. En esta etapa, la figura del la orientador/a todavía era más de tipo terapéutica que educativa o formativa y consistía en intervenir de forma puntual cuando existía una dificultad concreta de aprendizaje por parte del la alumno/a.
3.Por último, a partir de los años ochenta, la función orientadora o asesora deja de ser entendida como una acción puntual, aislada o dirigida únicamente a la solución de problemas; para convertirse en una acción de tipo preventiva, continua, global y descontextualizada, que afecta a la totalidad de alumnos presenten o no dificultades de aprendizaje.
Desde este enfoque, por tanto, todos los alumnos son susceptibles de necesitar en un momento dado refuerzos, apoyos, mejoras; es decir, algún tipo de intervención para adaptar la formación a sus intereses, necesidades, motivaciones y capacidades.
Desde esta perspectiva preventiva podemos distinguir tres tipos de intervenciones pedagógicas:
a)De prevención primaria: son intervenciones dirigidas a aquellos alumnos que desarrollan su proceso formativo con normalidad e incluso con buen rendimiento, con el objetivo de proporcionar un formación integral óptima. Ej: programas de mejora de las capacidades.
b)De prevención secundaria: son intervenciones que se ponen en marcha cuando se comienzan a detectar dificultades; es decir, sirven para detener o aminorar el avance de dichas dificultades de aprendizaje aplicando el correspondiente tratamiento formativo.
c)De prevención terciaria: son intervenciones dirigidas a paliar las consecuencias negativas producidas por una dificultad más o menos estable y que precisan una intervención o adaptación significativa del programa formativo. Ej: personas con dificultades asociadas a importantes limitaciones intelectuales.

En la formación de adultos, en la cual el alumnado normalmente está interesado en dicha formación, es frecuente que éste/a supere con normalidad los objetivos propuestos; aunque no siempre es así. Por este motivo, es necesario potenciar también en la formación de adultos la orientación y asesoramiento pedagógico.
El/la formador/a de cursos de F.P.O. debe, por tanto, detectar las posibles dificultades de aprendizaje de su alumnado y adaptar, en la medida de lo posible, su programa formativo a las necesidades individuales de los mismos.
Como hemos comentado anteriormente, para que el seguimiento formativo sea efectivo es necesario realizar una planificación del mismo y que exista una adecuada coordinación entre los diferentes agentes que intervienen en la formación.
El/la formador/a debe planificar con antelación de qué forma va a realizar dicho seguimiento: tanto en lo que se refiere a sus alumnos (seguimiento del aprendizaje) como en lo referente a la propia programación de la formación (seguimiento de la enseñanza).
En el caso del seguimiento del aprendizaje; debe tener en cuenta la evaluación de los distintos tipos de aprendizaje (conceptuales, procedimentales y actitudinales) y de la motivación del alumnado. Además del grado de satisfacción del la alumno/a respecto a los aprendizajes y actividades que está realizando.
En el caso del seguimiento de la enseñanza; es necesario evaluar la adecuación de cada uno de los elementos de la programación (objetivos, contenidos, metodología, recursos, etc.) al proceso de enseñanza:
Objetivos: adecuación a las competencias formativas que se pretenden desarrollar en el curso.
Contenidos: adecuación de los mismos para conseguir los objetivos propuestos anteriormente.
Metodología: asegurar si se está promoviendo una metodología activa, participativa y adecuada para facilitar el aprendizaje.
Actividades, técnicas y recursos: adecuación a los objetivos, contenidos y metodología de aprendizaje.
Evaluación: el propio procedimiento de evaluación debe considerarse como un elemento más objeto de evaluación, en cuanto a determinar su grado de utilización para tomar decisiones y la participación de los alumnos en él.
Para llevar a cabo el seguimiento de todos los elementos que intervienen en el proceso de formación comentados anteriormente; tanto el seguimiento de la enseñanza como el del aprendizaje, podemos utilizar diversas técnicas:
observación directa: del alumnado, de los trabajos planteados, etc.
participación.
distintas pruebas para evaluar los aprendizajes adquiridos por el alumnado.
cuestionario acerca de la motivación.
cuestionarios de satisfacción del alumnado, etc.

El momento adecuado para ir realizando el seguimiento formativo suele ser cuando finaliza cada módulo o unidad didáctica del curso.
Esta labor no es sólo del la formador/a, sino de todos los agentes que intervienen en la formación, los cuales deben estar coordinados entre sí para hacer más efectivo dicho seguimiento y ayudar a mejorar la calidad de la formación, solucionando los posibles desajustes que se puedan llevar a cabo durante el proceso de implementación de la misma.

 

 

 

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