Secuenciación de contenidos.

Secuenciación de contenidos. 

 Una vez seleccionados los contenidos, la labor consiste en ordenarlos secuencialmente. Se trata de integrar los contenidos que estén relacionados entre sí de manera que sean más fáciles de aprender (formando una unidad de conocimientos) y colocando las unidades en una secuencia lógica que aumente la eficacia del aprendizaje. 

 Una vez que hemos secuenciado los contenidos, debemos de ir comprobando si se adecuan a los objetivos que habíamos propuesto. 

Criterios de selección y secuenciación de contenidos. 

  Para seleccionar y secuenciar los contenidos, ha de tenerse en cuenta: 

pastedGraphic.png Que los contenidos estén de acuerdo con los objetivos propuestos y con la temporalización prevista para alcanzarlos. 

pastedGraphic.png Empezar por los contenidos más próximos y significativos para el⁄la alumno⁄a para llegar paulatinamente a lo desconocido; es decir, partir de las ideas previas del alumnado. De esta forma, nos resultará más fácil introducir los nuevos contenidos.  

pastedGraphic.png Partir de lo concreto para ir a lo abstracto. 

pastedGraphic.png Ir de lo más fácil a lo más difícil, a fin de motivar al alumnado permitiéndole la consecución de metas fáciles y rápidas. 

 Secuenciación de contenidos

Las actividades. 

 Una vez que se han definido cuáles van a ser los objetivos y contenidos de la programación didáctica del curso, módulo o sesión formativa, sería conveniente diseñar una serie de actividades o acciones a proponer al alumnado, cuya realización implicase el aprendizaje de un determinado contenido. 

 Las actividades pueden ser de diversos tipos (análisis de documentos, debates, dinámicas de grupo, visitas…); además el⁄la formador⁄a ha de tener en cuenta, a ser posible, las características propias del grupo-clase al cual van a ir dirigidas antes de proponer una determinada actividad. De ello dependerá, en gran medida, el éxito o fracaso de la misma. 

 

La metodología. 

 En una programación, además de indicar y planificar los contenidos que vamos a impartir, es importante también plantear cómo los vamos a enseñar; es decir, hacerlo de forma que a nuestros⁄as alumnos⁄as le resulte mejor y más fácil aprender dichos contenidos. 

 Hace referencia a las vías por las que el alumnado accede al conocimiento y dominio de los contenidos de aprendizaje. En otras palabras, consiste en una forma de ordenar y⁄o presentar la actividad docente para conseguir los objetivos que se han definido. 

 Es importante saber que no hay metodologías malas ni buenas, mejores o peores; sino que depende de lo adecuado que sea para una situación concreta de enseñanza-aprendizaje. 

 La selección de una metodología u otra va a depender de las características del grupo, de los recursos disponibles, de las características profesionales y personales del⁄de la docente, del tiempo del que se disponga y de la materia a enseñar. 

 

Metodologías de enseñanza. 

 El⁄la alumno⁄a puede llevar a cabo su aprendizaje de diferentes formas (o metodologías de enseñanza): 

pastedGraphic_1.png Presencial: los⁄as alumnos⁄as y el⁄la formador⁄a están presentes en el aula durante todo el tiempo que dura el proceso de formación. 

pastedGraphic_1.png Semipresencial: durante el tiempo que dura el proceso de enseñanza-aprendizaje, hay una parte o un tiempo determinado de la formación que es presencial (suelen ser sesiones que se dedican a tutorías) y el resto lo realiza el⁄la alumno⁄a sin la presencia del⁄de la formador⁄a. 

pastedGraphic_1.png A distancia: este método se caracteriza por el hecho de que el⁄la alumno⁄a sigue el curso alejado del centro docente. Al principio, el⁄la alumno⁄a contactaba con el⁄la profesor⁄a a través de correspondencia. Posteriormente, se empezó a utilizar el teléfono y actualmente ya se realiza a través del ordenador con la ayuda de programas de correo electrónico (teleformación). 

 Secuenciación de contenidos

 A través de este método de enseñanza, el⁄la alumno⁄a regula su propio ritmo de trabajo ya que es él quien decide cuándo empieza y cuándo acaba la sesión de estudio de los materiales docentes. Por este motivo, se requiere una cierta madurez y capacidad de trabajo para que el método sea efectivo. 

 

  Entre los objetivos destacamos: 

Se trata de formar a alumnos⁄as que a causa de la distancia geográfica, o por distintos motivos, no pueden desplazarse para recibir la formación por el método presencial. 

 

  Aplicaciones: 

pastedGraphic_2.png Este método es idóneo para la formación de adultos cuando no es posible la formación en presencia por la distancia geográfica o por no poder adaptarse al horario del alumnado por motivos de trabajo. 

pastedGraphic_2.png Este método es uno de los que va a experimentar un mayor desarrollo en los próximos años a medida que se vayan perfeccionando y abaratando medios como la videoconferencia, correo electrónico, enseñanza asistida por ordenador, etc. Por tanto, el papel del profesorado será más como tutor⁄a y facilitador⁄a de programas de formación y tendrá que potenciar sus habilidades pedagógicas relacionadas con el vídeo, la informática y la enseñanza a distancia. 

 

 * Enseñanza asistida por ordenador (E.A.O.): el⁄la alumno⁄a realiza su aprendizaje mediante la utilización de programas informáticos donde aparece el contenido que tiene que aprender para realizar con éxito el proceso de formación. 

Temporalización. 

 Una vez que el programa está estructurado en módulos, unidades didácticas o sesiones formativas, tendremos que hacer una estimación y distribución del tiempo que tenemos para su desarrollo. 

  Implica determinar el número de horas de cada módulo (unidad didáctica o sesión formativa), 

 Considerando para ello algunos criterios como: volumen de contenidos, índice de dificultad, distribución de teoría y práctica, importancia del módulo o contenidos en el curso, etc… 

Recursos didácticos. 

 La utilización de los recursos didácticos es un valor añadido al propio proceso formativo, en la medida que lo enriquece y lo hace más eficaz. 

  En esta fase de la programación se trata de seleccionar los recursos en que se apoyará y reforzará la actuación del profesorado en su intervención en el aula. 

 Entendemos por recursos didácticos todos aquellos materiales, medios didácticos, soportes físicos, actuaciones docentes, etc. Que proporcionan ayuda al formador o formadora para desarrollar su actividad en el aula (ejemplo: manuales, retroproyector, TV, pizarra…) 

 

Evaluación. 

 La evaluación es imprescindible para dictaminar sobre los resultados de cualquier programa de formación. Consiste en la emisión de un juicio tras la recogida de la información suficiente. 

 En esta fase de la programación, la competencia del⁄la formador⁄a es establecer unos indicadores o criterios de evaluación para cada etapa del aprendizaje que se va a realizar. 

 Éstos establecen el tipo y grado de aprendizaje adecuado a los contenidos y objetivos previstos. En la determinación de estos criterios para la evaluación es importante tener en cuenta los siguientes aspectos: 

  1. Los criterios de evaluación deben derivarse de los objetivos propuestos, puesto que en ellos se indican las metas que ha de alcanzar el alumnado. 
  2. Deben ser consecuentes con la metodología y dinámica de trabajo adoptada, en clase. Esto quiere decir que a la hora de establecer los criterios de evaluación no sólo nos vamos a fijar en la conducta final que se ha de alcanzar, sino también en los procedimientos utilizados. 
  3. Haremos referencia a la adquisición de los objetivos en términos de capacidades, así tendremos desde el saber (conocimientos conceptuales), saber hacer (conocimientos procedimentales), hasta el saber ser y estar (conocimientos actitudinales). 

 Secuenciación de contenidos

 La evaluación tiene varias facetas: la evaluación de los⁄as alumnos⁄as, evaluación a los⁄as formadores⁄as y, también, la evaluación del proceso de formación. De esta forma se obtiene información sobre los objetivos que se han alcanzado y sobre los efectos del proceso desarrollado. La evaluación del profesorado permite perfeccionar los diferentes aspectos más débiles de la programación. Al mismo tiempo, la evaluación de los⁄as alumnos⁄as es necesaria, tanto para establecer las calificaciones correspondientes como para medir el nivel de aprovechamiento.