Relaciones alumno-tutor

Relaciones alumno-tutor: 

 Las relaciones entre formador y alumnos⁄as serán de tipo horizontal; es decir, el trato será de igual a igual, sin que por ello El formador deje de ser El guía y conductor⁄a del grupo.  

  Algunos de estos ejemplos en el que se da este tipo de relación podrían ser: 

  1. El alumno debe saber utilizar las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (NTIC), adaptarse a los nuevos entornos virtuales, conocer y utilizar los nuevos recursos para el aprendizaje. 

  El formador debe proporcionar estos recursos y orientar al alumnado en su uso. 

 Relaciones alumno-tutor

  1. El alumno debe desarrollar estrategias de exploración, búsqueda sistemática, etc. 

  El formador debe preparar a priori dichas estrategias y despertar en el alumnado la curiosidad y mantener su atención (El alumno debe, a su vez, observar atentamente e interesarse en lo que se le muestra). 

  1. El alumno debe trabajar metódicamente, saber relacionar causas y efectos, realizar un trabajo intelectual intenso y continuo; en definitiva, tiene que ser un⁄a alumno autónomo, capaz de pensar por sí mismo. 

  El formador debe orientar y enseñar al alumnado a aprender a aprender. 

  1. El alumno no puede dejar de lado el trabajo en grupo y la interacción con el resto de la clase. 

  El formador debe crear un ambiente necesario para que estas relaciones se lleven a cabo y solucionar los posibles problemas que surjan entre el alumnado. Es decir, se debe implicar en los trabajos y actividades del grupo. 

  1. El formador debe motivar al alumnado, potenciar su autoestima, persistencia, afán de superación; así como enseñar al⁄ a la alumno a pensar de forma crítica y reflexiva. 

  El alumno debe potenciar todo lo anteriormente mencionado y actuar con creatividad, aportando nuevas ideas. 

  1. El formador debe conocer las características individuales de cada alumno, diagnosticando sus necesidades de formación y diseñando un currículum adecuado cada alumno que lo necesite. 

  El alumno debe trabajar según su propio estilo de aprendizaje y utilizar las diversas técnicas de aprendizaje. 

 Relaciones alumno-tutor

* además de lo señalado anteriormente, otras de las funciones del⁄ de la formadortutor son: 

pastedGraphic.png Ajustar sus clases atendiendo al nivel inicial del alumnado. 

pastedGraphic.png Informar a los⁄as alumnos⁄as de los objetivos y contenidos del curso. 

pastedGraphic.png Impartir sus clases atendiendo a las estrategias previstas; pero adecuándolas a las circunstancias de cada momento. 

pastedGraphic.png Realizar explicaciones de las módulos del curso para una mayor comprensión por parte de los⁄as alumnos⁄as. 

pastedGraphic.png Debe ser orientador⁄a y hacer un seguimiento constante de sus alumnos⁄as, ayudándoles a elegir en cada caso y situación las actividades más adecuadas. 

pastedGraphic.png Debe estar al día de lo que está enseñando a sus alumnos⁄as y renovarse constantemente. 

Las acciones tutoriales. 

 Las acciones tutoriales están diseñadas para que el alumnado tenga un apoyo constante por parte de todos los⁄as profesionales encargados de la formación 

(coordinadores⁄as, tutores⁄as, formadores⁄as…), a lo largo del período de estudio del curso. 

 La tutoría consiste, pues, en un proceso de acompañamiento durante la formación de los⁄as alumnos⁄as, que se concreta mediante la atención personalizada a un⁄a alumno o a un grupo reducido de los⁄as mismos⁄as, por parte de los distintos agentes encargados de la formación. 

 Una vez puesto en marcha el curso de formación, las interacciones que se establezcan entre formador-alumno determinarán, en buena parte, la calidad de las experiencias de aprendizaje que se ofrecen. 

 Relaciones alumno-tutor

Competencias para la tutoría y seguimiento formativo. 

 La labor de tutorización y seguimiento que debe desempeñar El formador exige de el⁄ella una serie de competencias clave: 

pastedGraphic_1.png Habilidades de comunicación, para conseguir crear un entorno social agradable, en el que se promuevan unas relaciones óptimas entre los participantes, se desarrollen en ellos el sentido de grupo y se les ayude a trabajar hacia un objetivo común. 

pastedGraphic_1.png Capacidad de adaptación, a las condiciones y características de los distintos usuarios. 

pastedGraphic_1.png Orientación realista de la planificación: los niveles de autodirección que se espera que alcancen los⁄as alumnos⁄as requiere de un esfuerzo mayor que en situaciones de aprendizaje convencionales. 

pastedGraphic_1.png Mentalidad abierta, para aceptar propuestas, sugerencias, e introducir reajustes en la planificación del curso. 

pastedGraphic_1.png Capacidad de trabajo y constancia, en las tareas de seguimiento del progreso de cada alumno, facilitando un feedback inmediato. 

pastedGraphic_1.png Predisposición a asumir un rol polivalente, cuya orientación dependerá de las distintas situaciones: un segundo plano para facilitar el aprendizaje entre iguales, saber en qué casos es necesario intervenir y asumir un rol más directivo, etc.