Recomendaciones para la ingestión de vitaminas

Las vitaminas son compuestos orgánicos de bajo peso molecular que se requieren obligatoriamente para el crecimiento, el desarrollo y el mantenimiento del organismo humano, pero que el hombre necesita adquirir a través de los alimentos, ya que durante la evolución este perdió la capacidad de sintetizarlos.

Muchas vitaminas funcionan como coenzimas y cofactores de reacciones del metabolismo. La capacidad de síntesis de los precursores metabólicos de las vitaminas es menor en los animales que en las plantas, por consiguiente, son estas la principal fuente de vitaminas para el hombre, aunque el suministro inmediato pueda producirse mediante un alimento de origen animal.

Los requerimientos de vitaminas no son independientes de la composición de nutrientes de la dieta ni de las condiciones de vida del sujeto.

Recomendaciones para la ingestión de vitaminas

Se encuentran bioquímicamente bien fundamentadas las interrelaciones que existen entre el suministro de tiamina y carbohidratos, niacina y triptófano o niacina y donantes de grupos metilo.

Las pérdidas de vitaminas se producen por el sudor, pueden alcanzar cifras importantes en países tropicales.

Para algunas vitaminas se produce una elevación de los requerimientos en casos de actividad física intensa, fiebre y en algunas enfermedades.

Es necesario enfatizar que algunas vitaminas como A, C, folatos y B12 son sensibles al calor, a la luz y al aire, por lo que se hace necesario, con el objetivo de aprovechar al máximo la biodisponibilidad de estas vitaminas en los alimentos, llevar a cabo una manipulación adecuada para que se destruya la menor cantidad posible de vitaminas.

Recomendaciones de ingesta de vitamina A

La vitamina A es esencial para una visión normal, el crecimiento, la diferenciación de los tejidos corporales, la reproducción y la integridad del sistema inmunológico. 

Los requerimientos de vitamina A se expresan en equivalentes de retinol (ER), lo que permite considerar en los cálculos los diferentes contenidos en los alimentos del retinol (vitamina A preformada) y de los carotenos (provitamina A), que muestran diferente actividad vitamínica. La absorción y la utilización promedio de los -carotenos es, aproximadamente, 1/6 de la cantidad ingerida. El contenido de vitamina A de la dieta expresado como ER puede ser calculado de la forma siguiente:

1 ER = 1 g de retinol

= 6 g de -caroteno

= 12 g de otros carotenos

= 3,33 U • de vitamina A

= 10 U de actividad vitamínica de carotenoides.

Ingestiones diarias de 300 a 600 ER resultan suficientes para curar o mejorar los signos clínicos de la deficiencia de vitamina A, así como para mantener las reservas hepáticas a niveles superiores a los 20 g/g (0,07 mol/g). Las últimas cifras sugeridas establecen un margen de seguridad del 40 % y permiten reservas de vitamina A que pueden alcanzar hasta períodos de 4 meses de baja ingestión.

No se ha demostrado que estas cifras reducidas, así como las reservas corporales resultantes de ellas, sean incompatibles con una buena salud.

Las reservas maternas de vitamina A en el hígado resultan fundamentales durante la lactancia. El aporte de esta vitamina a la leche puede llegar a representar entre el 26 y el 46 % de las reservas hepáticas, para un período de 6 meses de lactancia, en mujeres bien nutridas. Durante el embarazo, solamente se requiere del 9 % de las reservas hepáticas maternas, especialmente en el último trimestre, período de mayor crecimiento intrauterino y de mayor aumento en el contenido de vitamina A en el hígado fetal.

Recomendaciones para la ingestión de vitaminas

Omega-3 fatty acid foods

El aporte de dicha vitamina en la leche materna se encuentra entre 300 y 525 g/día, en mujeres bien nutridas de EE.UU. y Europa, con concentraciones entre 40 y 70 g retinol/dL; tomando una concentración media de 50 g de retinol/dL y 750 mL de leche materna, cantidad diaria aceptada como adecuada para el lactante, se obtiene una cifra de 375 g de retinol, la cual ha sido sugerida como recomendación de ingestión diaria para los niños menores de 1 año de EE.UU.

Se recomiendan cifras de ingestión diaria de vitamina A de 800 ER para los hombres y de 700 ER para las mujeres; 400 ER para niños menores de un año de edad; valores entre 500 y 800 ER para los varones y entre 500 y 700 ER para las hembras, hasta los 18 años de edad; una adición de 200 ER para la mujer embarazada, especialmente en el tercer trimestre de la gestación, y una adición de 400 ER a la dieta de la madre que lacta.

En los lactantes alimentados de forma artificial, y cuya única fuente de nutrientes es la leche, se debe evitar el empleo de leches descremadas, por encontrarse en esta la vitamina A de la leche.

El exceso de esta vitamina es tóxico, tanto para los niños como para los adultos. Ingestiones superiores a 3 000 ER/día en forma regular para niños deben tener lugar solamente bajo supervisión médica. Para los adultos, niveles de ingestión superiores a 7 500 ER/día no son deseables. En el caso de mujeres embarazadas se han descrito efectos teratogénicos asociados tanto a una deficiencia como a una sobredosis en la ingestión de vitamina A. Aunque los efectos asociados a la sobreingestión solamente han sido observados a dosis muy altas, se recomienda considerar con cautela una suplementación medicamentosa, especialmente durante los primeros meses del embarazo.

Recomendaciones de ingesta de vitamina D

La vitamina D es esencial para un buen desarrollo y funcionamiento del sistema osteomioarticular. El raquitismo es la enfermedad más característica de la deficiencia de calciferol.

El organismo puede sintetizar suficiente vitamina D gracias a la radiación solar, por lo cual, en nuestro medio una deficiencia de esta vitamina es excepcional.

Las mayores cifras relativas de recomendaciones de esta vitamina están dadas para lactantes, y en cifras absolutas, para las embarazadas y las madres que lactan.

Dosis elevadas de calciferol y de sus derivados conducen a un aumento de los niveles de calcio plasmático, de lo cual resultan trastornos ocasionados por calcificaciones de los vasos sanguíneos, los riñones y otros órganos. La sobredosis aguda ocasiona malestar general, pérdida del apetito y vómitos.

Recomendaciones de ingesta de vitamina E

La vitamina E es un potente agente antioxidante de la fase lipídica del organismo.

Su función principal es prevenir la oxidación de los ácidos grasos poliinsaturados, por lo cual la ingestión de esta vitamina guarda estrecha relación con la cantidad de estos ácidos grasos en la dieta.

Por lo general se recomienda que cuando se eleve la ingestión de ácidos grasos poliinsaturados, se eleven en correspondencia los niveles de ingestión de tocoferoles. Se ha estimado el intervalo de ingestión de dicha vitamina entre 3,0 y 15,4 mg/día.

Recomendaciones de ingesta de vitamina K

Compuestos con actividad de vitamina K son esenciales para la formación de protrombina y otras proteínas involucradas en la coagulación sanguínea. Además, es necesaria para la síntesis de otras proteínas que se encuentran en el plasma, huesos y riñón. Los más importantes síntomas de deficiencia de esta vitamina son los trastornos de la coagulación.

Las recomendaciones de ingestión diaria de esta vitamina pueden fijarse en 65 y 55 g/kg/día para hombres y mujeres, respectivamente. Para los niños durante el primer semestre de vida se recomiendan 5 g/día y, durante el segundo semestre 10 g/día.

Recomendaciones de ingesta de vitamina B1

La vitamina B1 es esencial para un buen funcionamiento de los sistemas muscular y nervioso. 

El requerimiento diario de esta vitamina se encuentra en estrecha relación con la intensidad del metabolismo energético. El consumo de alcohol, al parecer, produce un incremento en los requerimientos de dicha vitamina.

Una recomendación de 0,5 mg/1 000 kcal (4 200 kJ) garantiza un estado nutricional adecuado para la tiamina.

En el adulto la ingestión no debe ser inferior a 1 mg diario, si se consumen menos de 200 kcal (8 400 kJ) día.

Durante el embarazo y la lactancia se recomienda 0,6 mg/1 000 kcal (4 200 kJ), lo que se corresponde con una adición de 0,4 y 0,5 mg/día, respectivamente.

Recomendaciones de ingesta de Vitamina B2

En el humano, la carencia exclusiva de riboflavina constituye un hecho poco frecuente. Se encuentran deficiencias secundarias de esta vitamina en enfermos con pelagra y en grupos que consumen dietas excesivamente pobres en proteínas.

La piel y el sistema nervioso son particularmente afectados por la deficiencia de la vitamina B2.

Como en el caso de la tiamina, la riboflavina se encuentra en estrecha relación con la intensidad del metabolismo energético.

Una recomendación de 0,6 mg/ 1 000 kcal (4 200 kJ) ofrece un margen de seguridad adecuado. En el adulto se recomienda una ingestión mínima diaria de 1,2 mg.

Durante el embarazo se recomienda una adición de 0,3 mg/día, y para las madres que lactan 0,5 mg/día.

Recomendaciones de ingesta de niacina

La niacina es una vitamina de acción amplia en correspondencia con las funciones que realiza en el metabolismo, principalmente en el tracto gastrointestinal, la piel y el sistema nervioso. La pelagra es la enfermedad característica de la deficiencia de ácido nicotínico.

Una interrelación especial existe entre el metabolismo proteico y el metabolismo de la niacina. Por conversión del triptófano dietético y gracias a la presencia de otras vitaminas como riboflavina y piridoxina, puede sintetizarse niacina en el organismo; 60 mg del triptófano dietético aportan como promedio 1 mg de niacina. A partir de esta relación se establece el equivalente de niacina (EN): 1 EN = 1 mg de niacina = 60 mg de triptófano dietético.

Es usual que las recomendaciones de niacina se expresen en función del aporte calórico, como consecuencia de la participación de los cofactores NAD y NADP en las funciones de las enzimas respiratorias.

Para niños de hasta 6 meses de edad la recomendación de niacina es de 8 EN/1 000 kcal (4 200 kJ). Para niños mayores de 6 meses, adolescentes y adultos, se recomiendan 7 EN/1000 kcal. Durante el embarazo y la lactancia se recomiendan 2 y 5 EN diarios adicionales, respectivamente.

Las dosis excesivas de niacina (aproximadamente 50 mg) desencadenan efectos farmacológicos independientes de su función fisiológica, dentro de los que se encuentran la vasodilatación de los vasos sanguíneos periféricos.

Recomendación de ingesta de vitamina B6

En raras ocasiones se presentan deficiencias aisladas de esta vitamina en el hombre. Los trastornos más importantes inducidos por una deficiencia de la vitamina B6 se producen en la piel, y pueden presentarse también otras alteraciones como astenia, anorexia y neuritis.

Los requerimientos diarios de piridoxina del hombre se encuentran alrededor de 2 mg, cantidad esta que, habitualmente, puede ser cubierta con la dieta normal. Estos requerimientos se elevan con el esfuerzo físico y durante el crecimiento rápido. Existe una correlación positiva entre requerimientos proteicos y de esta vitamina. Basándose en datos de encuestas dietéticas ha sido posible establecer una cifra tentativa de recomendación de 0,02 mg de vitamina B6 por gramo de ingestión proteica.

Aunque se ha informado sobre cifras bajas de piridoxina seguidas a la ingestión continuada de contraceptivos orales, aún no existen evidencias suficientemente fundamentadas que pudieran justificar una elevación de las cifras de recomendación de vitamina B6 para esta situación particular.

Recomendaciones de ingesta de vitamina B12

La anemia perniciosa es la enfermedad característica de la deficiencia de cobalamina. Para el desarrollo de esta enfermedad se establece una estrecha relación entre la vitamina, denominada factor extrínseco, y un factor intrínseco que consiste en una mucoproteína gástrica que enlaza la cobalamina para su absorción.

La vitamina B12 producida por la flora bacteriana gastrointestinal aparentemente no está a la disposición del metabolismo, por lo cual existe una dependencia del aporte exógeno.

La anemia por deficiencia de vitamina B12 es más frecuente en países con una media de ingestión per cápita menor que 0,5 g/día, y se encuentra raramente en regiones donde este valor es superior a 0,7 g/día.

Recomendaciones de ingesta de ácido fólico

La ingestión media observada de ácido fólico en varios estudios realizados en países desarrollados muestra cifras de alrededor de 170 g/día.

Para un hombre adulto se estima un requerimiento basal de folatos de 60 g/día.

Se considera que el estado nutricional específico para esta vitamina es adecuado cuando no existen evidencias hematológicas ni bioquímicas de su carencia.

Una cifra de 3,1 g/kg/día puede mantener reservas corporales que previenen la deficiencia de esta vitamina durante períodos de 3- 4 meses sin su ingestión.

Debido a las pérdidas de esta vitamina que ocurren durante la cocción de los alimentos, se decidió dar un mayor margen de seguridad a las cantidades propuestas por el Comité de Expertos FAO/OMS, 1988.

Durante el embarazo y la lactancia las necesidades de folatos suben considerablemente, a cifras que no pueden ser prácticamente cubiertas con la dieta habitual, por lo que se recomienda una suplementación medicamentosa con folatos de 200 a 300 g/día durante el embarazo y de 100 a 200 g/día durante la lactancia.

Recomendaciones de ingesta de Vitamina C

La vitamina C está relacionada con la síntesis del colágeno y participa en el metabolismo de la norepinefrina, el triptófano, la tirosina, el ácido fólico, la histamina, las hormonas esteroides y los ácidos biliares. Al parecer, por su capacidad reductora, la vitamina C es capaz de proteger a algunas enzimas muy lábiles. Además de estas funciones en el metabolismo intermediario, favorece la absorción intestinal del hierro no hemínico, siempre que se ingiera de manera simultánea. Ingestiones diarias de 25 a 100 mg pueden incrementar entre 2 y 4 veces la absorción de hierro.

La ingestión diaria mínima de esta vitamina capaz de prevenir la aparición de los signos clínicos del escorbuto se encuentra entre 6,5 y 12 mg, tanto para adultos como para lactantes. La utilización hística de ácido ascórbico marcado ha sido calculado en 21,58,1 mg/día.

Para garantizar una función adecuada del organismo humano, incluyendo la posible influencia de factores que puedan aumentar la demanda de vitamina C, como el estrés y la actividad física intensa, y teniendo en cuenta la importancia de esta vitamina en el mejoramiento de la absorción intestinal del hierro no hemínico y las pérdidas considerables que pueden presentarse en la preparación de los alimentos, se recomienda para nuestra población una ingestión diaria de vitamina C de 60 mg para adultos de ambos sexos. Ingestiones más altas comienzan a exceder el umbral de reabsorción tubular de esta vitamina en el riñón.

Los fumadores podrían necesitar hasta quizás el doble de ingestión de vitamina C, para mantener reservas similares a las de los no fumadores.

Se recomienda una adición de 20 mg/día en el embarazo y de 40 mg/día en la madre que lacta. Ha sido observado que suplementaciones muy elevadas en la embarazada pueden provocar hipoascorbemia en el recién nacido. Por otra parte, ingestiones diarias mayores que 90 mg/día no incrementan la concentración de esta vitamina en la leche materna.