¿Qué ocurre en los Colegios?

¿Qué ocurre en los Colegios?

Una profesora sale de la universidad con su título bajo el brazo,

lleno de teorías de enseñanza y aprendizaje, preparada para cambiar la educación. En su primer día de clases se entrevista con el equipo directivo del colegio para afinar los últimos detalles antes de comenzar su trabajo. Le cuentan que los profesores no han podido hacer clases en su curso,… es un curso muy difícil de manejar. Durante este año, ha tenido tres profesores jefes. Su curso es un 3° Básico con 40 estudiantes, de los cuáles 5 están diagnosticados con déficit atencional e hiperactividad; 2 con Asperger; 12 tienen dificultades de aprendizaje; algunos no saben leer; otros no saben sumar ni restar y el 50% de los estudiantes entran dentro de la categoría de iniciales. La mayoría de los estudiantes tienen problemas conductuales, no siguen instrucciones, se agreden, se insultan, no trabajan solos, no tienen materiales y no terminan sus tareas. Por otro lado, los padres no colaboran: algunos están ausentes, madres solteras que trabajan todo el día, no hay normas en las casas, los padres son sobreprotectores y amigos de sus hijos, las familias están sobrepasadas, etc. No hay un clima de aula propicio para el aprendizaje. La falta de hábitos y valores de los estudiantes no es responsabilidad de la profesora, porque se deberían enseñar en el hogar y por otro lado, las habilidades son innatas; algunos estudiantes tienen más habilidades que otros y tiene que adecuar sus clases a esta realidad. La profesora intenta hacer clases, no le resulta. Lleva dos meses de clases y los estudiantes no aprenden, peor aún no escuchan y no trabajan. No sabe que hacer. Este ha sido su recorrido de los últimos dos meses: Llegó a un consenso con los estudiantes sobre las normas de la sala. Hizo clases entretenidas y lúdicas. Para motivar a los estudiantes entregó premios.

 

Ayudó a los estudiantes con más dificultades. Se convirtió en experta haciendo powerpoint para cada clase. Se capacitó en pizarras interactivas. Compró material para trabajar. Una vez que daba las instrucciones, asistía rápidamente a los estudiantes con problemas. Trabajó buscando soluciones en horarios fuera de clases. Se disfrazó para lograr mayor atención. Compró lápices, para los estudiantes que no tenían. Consultó a sus colegas con experiencia que podía hacer: algunos le aconsejaron “haz tu clase para los que quieren, los otros no tienen solución” o lo contrario, “preocúpate de los que no saben primero”. Investigó métodos innovadores en las enseñanzas de las distintas asignaturas. Se entrevistó con apoderados para establecer acuerdos. Diseñó y planificó sus clases con inicio, desarrollo y final. Ha asistido a seminarios y talleres de personas que dictan pautas para el manejo conductual. Los estudiantes no aprenden, no logran los objetivos planificados. Recibió programas de apoyo y asistencia. Hizo adaptaciones curriculares. Dio más oportunidades en las pruebas a los estudiantes con problemas. Los estudiantes no le hacen caso. Tiene que lidiar con estudiantes debajo de las mesas. Perdió su paciencia. Se transformó en “una tirana” dentro de la sala. Pone anotaciones negativas. Envía estudiantes a inspectoría. Amenaza constantemente. Siente que no la respetan y no le creen. Aún tiene estudiantes con muchas “pataletas”. Ha recibido múltiples quejas de sus colegas por la conducta del curso. Cambia constantemente de estrategias y ninguno le ha dado resultado. No ha logrado su objetivo de cambiar la educación. Siente desesperanza y frustración. No quiere ir a trabajar. Se ha enfermado, todo le da lo mismo, ha tenido que pedir licencia médica y se siente estresada. A pesar de todo el esfuerzo y las estrategias que ha usado la profesora…todo sigue igual.

¿Qué ocurre en los Colegios?

No ha podido enseñar… su curso sigue con problemas de: Clima de Aula y Convivencia. Aprendizaje y conductuales en los estudiantes ¿Por qué no se logra que el clima de aula sea propicio para el aprendizaje y TODOS los estudiantes desarrollen diferentes habilidades? Si el objetivo principal de la educación es lograr buenas personas y felices. 1.- ¿Cuáles son los síntomas que más se observan hoy en los estudiantes? Las estrategias más usadas en los colegios para abordar los síntomas y causas mencionadas anteriormente son: a. Organizar actividades para que los padres se involucren en la educación de sus hijos: escuelas para padres, reuniones, charlas, talleres, etc. y lograr mayor apoyo a los estudiantes en sus casas y mejorar los resultados. b. Capacitar a los profesores en diferentes métodos, estrategias y técnicas con especialistas para tener más herramientas para manejar conductualmente a los estudiantes. c. Implementar las salas con pizarras interactivas, proyectores, computadores, notebooks, netbooks, etc. d. Contratar equipos de especialistas: psicólogos, psicopedagogos, profesores diferenciales. f. Organizar charlas y talleres sobre roles parentales dictado por especialistas para que los estudiantes tengan hábitos. g. Entregar un stock de materiales para las salas de clases. h. Buscar metodologías novedosas y entretenidas para que los estudiantes se interesen en aprender. i. Generar programas especiales de apoyo para atender las diferentes necesidades de los estudiantes. Entregar apoyo especial en la sala a los estudiantes que lo requieren. A pesar de todo el trabajo y esfuerzo en los colegios, los problemas de aprendizaje y conductual de los estudiantes continúan, … es decir, los resultados no han cambiado significativamente,… y los problemas persisten. 3.- ¿Qué sucede cuando los síntomas persisten a pesar de las estrategias usadas? Si el síntoma no se extingue, la causa no ha sido detectada; la que se está abordando está equivocada y por ello las estrategias no han dado el resultado esperado, por lo tanto, el problema seguirá apareciendo. También está la formación.

 

¿Qué es una creencia?

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE 2010 on-line) lo define como el firme asentimiento y conformidad con algo, es decir, una creencia es una afirmación personal o colectiva que consideramos verdadera. Es decir, es igualmente correcto si creo que estoy sano o estoy enfermo. Y de acuerdo a lo que creo, voy construyendo mi realidad. Entonces, hay dos tipos de creencias, las que consideramos verdaderas a través de lo que “nos dicen” o pensamos y la que construimos a través nuestros aprendizajes y nuestra experiencia. “Si crees que estás sano o enfermo, estás en lo cierto. Si crees que puedes o no puedes, estás en lo cierto. Si crees que eres capaz o incapaz, estás en lo cierto. Tus creencias dibujan tu realidad, ya sea que pintes con ellas un paraíso o un infierno”. Adaptado de Henry Ford Hay un experimento con monos que nos permite entender cómo ciertas creencias determinan nuestro actuar. La investigación consistió en colocar cinco monos en una jaula que tenía una escalera con un racimo de plátanos sobre ella y en el suelo cinco palos. Cuando un mono subía la escalera para tomar los plátanos, los investigadores lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo. Lo repitieron varias veces. Los monos no querían que los siguieran mojando, por lo tanto, cada vez que uno de ellos intentaba subir la escalera, los otros tomaban los palos y lo pegaban para disuadirlo. Después de un tiempo, no fue necesario lanzar agua, porque los monos habían aprendido “si un mono sube la escalera, el resto recibe un choro de agua fría”. Después de un tiempo, los monos dejaron de subir la escalera. Luego, se sustituyó uno de los monos. La primera cosa que hizo el nuevo integrante fue subir la escalera, y rápidamente, el resto lo bajó a golpes. Después de algunas palizas, el nuevo integrante no subió más. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó en la paliza del novato. Lo mismo ocurrió al cambiar el resto. Finalmente, en la jaula quedaron cinco monos que nunca habían recibido un baño de agua fría, pero continuaban golpeando al que intentaba llegar a los plátanos.

 

¿Por qué los monos siguieron actuando de la misma forma?… sus creencias de que así es… no se habían preguntando, ¿por qué no pueden subir las escaleras a recoger los plátanos? o ¿por qué golpean cuando un mono quiere subir las escaleras? ¿Cuántas veces actuamos, porque tiene que ser así o creemos que así es? Tal vez, como dice David Fischman: CUESTIONAR nuestras más arraigadas CREENCIAS requiere de mucho coraje PORQUE implica aceptar que hemos podido estar equivocados TODA LA VIDA ¿Cuál es la diferencia de una creencia que se construye desde nuestra experiencia con otra que no? El primero se construye en base a nuestros aprendizajes y nuestra experiencia, pero el segundo a través de teorías y conocimientos que son la experiencia de otros, que lo damos por verdadero y muchas veces se descubre algo nuevo y todo cambia. Incluso un libro es la experiencia del autor que lo escribe, es su percepción de la realidad. Vivir es un proceso circular y si no incorporamos nuestra experiencia, se transforma en un círculo vicioso que gira sobre sí mismo. Al no hacer cambios en nuestros procesos, los resultados serán siempre los mismos. Pero, al incorporar experiencias nuevas, este proceso se transforma en un círculo virtuoso que se va enriqueciendo y creciendo. Entonces, el primer paso en cualquier proceso parte con reflexionar para poder desechar estrategias, sugerencias, explicaciones que no nos están resultando, y así plantearnos algo diferente. “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”. (Herbert Gerjuoy, citado por Alvin Toffler en El Shock del Futuro) Osho relata una pequeña historia que refleja la importancia de estar abierto a aprender y a soltar. Un profesor de filosofía fue a ver al Maestro zen Nan-in, y le preguntó; por el nirvana, por la meditación y muchas otras cosas. El Maestro escuchó en silencio, preguntas y más preguntas y después dijo: “Pareces cansado. Has tenido que subir a esta montaña tan alta y vienes desde un lugar muy lejano. Déjame que te sirva una taza de té”. Y el Maestro zen preparó un té.

 

El profesor esperó; las preguntas parecían hervir de su interior. El Maestro dijo al profesor: “Espera, no tengas tanta prisa. ¿Quién sabe? Quizás tus preguntas se respondan mientras tomas el té… o incluso antes”. El profesor pensó: “Todo este viaje ha sido una pérdida de tiempo. Este hombre está loco. ¿Cómo voy a responder mis preguntas bebiendo té? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?” El Maestro trajo la tetera y empezó a servir el té. La taza se fue llenando poco a poco hasta que el té empezó a caer sobre el platillo y también comenzó a llenarse. Una gota más y el té empezaría a derramarse por el suelo. Ante lo cual, el profesor gritó: “¡Alto! ¿Qué haces? ¿Estás loco o qué? ¿No puedes ver que la taza ya está llena? ¿No ves que el platillo también está lleno?” Y el Maestro zen dijo: “Esto es lo que te está pasando, tu mente está tan llena de preguntas que, aunque te las responda, no tienes lugar para las respuestas. Pero pareces un hombre inteligente. Te has dado cuenta de que, ahora, una gota más no cabría ni en la taza ni en el platillo, habría empezado a derramarse por el suelo. Y eso mismo te digo. Desde que entraste, tus preguntas rebosan por todas partes. Este lugar es pequeño, ¡pero lo has llenado con tus preguntas! Vuelve a tu casa, vacía la taza, haz espacio dentro de ti y después regresa”. OSHO Sabio, por tanto, no es aquel que acumula conocimiento, sino es el que está dispuesto a observar, escuchar, aprender y cambiar, es decir, adquiere experiencia y lo comparte. La creencia sin experiencia se torna finalmente en una sugestión, le damos el poder a lo que “otros dicen” o lo que creemos, no lo cuestionamos y lo convertimos en verdadero, … porque así es. El marketing se basa en la sugestión, nos dice cómo tenemos que ser, actuar, vivir, etc. para ser exitoso. Finalmente, nos condiciona y no cuestionamos, por que así es… y tiene que ser así. No dimensionamos el poder que tiene la sugestión, un ejemplo de ello lo encontramos en el libro “Desafiando Imposibles”, sus autores cuentan la historia de Nick Sitzman quien trabajaba en el ferrocarril y un día por accidente se encerró en el vagón frigorífico. Gritó varias veces, pero nadie lo escuchó. Nick sabía, si nadie lo rescataba en un par de horas, estaba condenado a morir congelado. Entró en pánico y escribió en el suelo de madera: “Hace tanto frío que mi cuerpo se me está entumeciendo.

¿Qué ocurre en los Colegios?

Si solo pudiera dormir. Puede que estas sean mis últimas palabras”. Al día siguiente, lo encontraron muerto. La autopsia reveló que la causa de su muerte fue por congelamiento, aunque el vagón estaba fuera de servicio y su temperatura interior de 13 grados. El poder de su sugestión lo hizo realidad… ¿Cuántas veces nos convencemos de que no hay solución, que no nos va resultar?, ¿cuántas veces nos limitamos antes de hacer algo? ¿Por qué no podrían haber salas de clases tranquilas, donde todos los estudiantes aprendan? Lo primero que tenemos que vencer son nuestros propios pensamientos: No se puede… Son los padres… Es la vulnerabilidad… Necesitamos más recursos… La educación no sirve… Es la neurología… Los estudiantes no respetan… “El saber no es suficiente, debemos aplicarlo. El querer no es suficiente, debemos hacerlo”. Bruce Lee ¿Por qué estamos acostumbrados a centrar nuestra atención en lo negativo? Como dice Karsten Ramser, “para cambiar el círculo vicioso de la atención negativa, tenemos que aprender a ver con nuevos ojos, comenzando con uno mismo y continuando con lo que nos rodea, reestructurando cómo nos vemos a nosotros y al mundo”. Es decir, depende de nosotros focalizarnos en el problema o en la oportunidad. Ejemplo de ello es el caso que cuenta Ben Zander en su libro acerca de una fábrica de zapatos que envía a dos de sus ejecutivos a África para que realicen un estudio de mercado. Después de un par de semanas, los ejecutivos mandan un mail informando sobre la misma realidad: el primero cuenta que la situación es muy difícil, porque no usan zapatos y el segundo expresa con entusiasmo la tremenda oportunidad que existe, ya que no tienen ni conocen los zapatos. ¿Hablamos de problemas o de oportunidades? Se imaginan que los colegios pudieran decir, ¡qué excelente oportunidad poder educar estudiantes de sectores vulnerables para desarrollar su estructura ética y moral, además de entregarles herramientas para resolver sus problemas y ser resilientes! Cuando nos enfocamos en los problemas usando las mismas estrategias, sin resultados… caemos en un círculo donde no logramos extinguir los síntomas, lo que finalmente nos genera cansancio y desesperanza. La profesora hizo todo lo posible, está estresado, no puede más. ¿Cuánto más puede hacer? Todos los días planificando, haciendo clases, trabajando horas extras para proponer soluciones, lidiando con problemas en su sala, sobretodo con estudiantes difíciles con diferentes diagnósticos… … Y siendo criticada por los resultados de aprendizajes que no logra en su curso. ¿Qué es el estrés? Proviene de la palabra inglesa stress, que significa tensión, fatiga, presión a la cual está sometida un objeto o una persona. Según el endocrinólogo húngaro Selye, “el estrés es una respuesta normal, adaptativa, que moviliza las reservas del organismo, facilita la captación de energía por parte de la musculatura, eleva el tono cardiovascular para transportar más deprisa el oxígeno y se suspenden actividades no esenciales, como el crecimiento”.

 

Movilizar funciones del cuerpo

Se trata, por tanto, de una respuesta biológica que ayuda a movilizar ciertas funciones del cuerpo cuando resultan necesarias. Si la situación de estrés es momentánea, nuestros mecanismos biológicos nos permiten adaptarnos y dar la mejor respuesta posible a la situación, el problema es cuando entramos en un estado de estrés crónico. Muchas veces creemos que el estrés que nos enferma es consecuencia de situaciones externas, pero en realidad son nuestras respuestas cognitivas, emocionales y físicas ante episodios de emociones negativas, sostenidos en el tiempo. Algunos síntomas de este estrés crónico son: Ansiedad Angustia Irritabilidad Frustración Rabia Miedo Cambios repentinos de ánimo Descontrol (gritos, amenazas, castigos) Desesperanza Excesiva autocrítica Críticas destructivas Dificultades para escuchar Desmotivación Temor al fracaso Baja autocrítica Llanto frecuente Reacciones impulsivas Risa nerviosa Problemas de memoria Alteración Músculos contraídos Tensión en la espalda o cuello Alteraciones del sueño Malestar estomacal Fatiga Dificultad para concentrarse y tomar decisiones Melancolía Insomnio La causa del estrés crónico es una reacción a un esfuerzo prolongado y no obtener los resultados esperados, generando insatisfacción, desmotivación y finalmente desesperanza. Preferimos no pensar ni sentir porque no logramos resolver lo que nos pasa. El Dr. Robert Sapolsky en su libro “Why Zebras don’t get ulcers” (¿Por qué las cebras no sufren de úlceras?) explica la diferencia que hay entre los animales y los seres humanos en su respuesta frente al estrés. Una cebra activa su mecanismo del estrés cuando ve o presiente un león cerca. Su respuesta biológica la prepara para correr más rápido y sobrevivir. Una vez que ha logrado escapar del león, el estrés ha terminado porque logró su objetivo. Los seres humanos, en cambio, tenemos una respuesta diferente, explica Sapolsky, “a veces entramos en estados de estrés psicológico sostenido solo por nuestros pensamientos”, es decir, nos sugestionamos. Para frenar el estrés crónico hay que cambiar los resultados y para ello hay que revisar lo que estamos haciendo para tener logros. “Después de examinar las filosofías, las teorías y los métodos que se practican para influenciar el comportamiento humano, me sorprendí al aprender la simplicidad de un solo hecho; te transformarás en lo que más pienses. Tu éxito o tu fracaso en todo, lo pequeño o lo grande, dependerá de tu programación, lo que aceptes de otros y en lo que digas cuando hablas a ti mismo. No se trata de una teoría del éxito, es un hecho simple y poderoso. Ni la suerte ni el deseo tiene algo que ver. Y no afecta el creerlo o no. El cerebro cree lo que más le decimos. Y lo que digas acerca de ti será lo que creará. No tiene alternativa”. Shad Helmstetter

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