Pruebas orales

Pruebas orales. 

Se entiende por pruebas orales aquellas por medio de las cuales los/as alumnos/as responden de viva voz a las preguntas hechas de la misma manera por los/as formadores/as. 

Esta clase de pruebas corresponde al sistema tradicional de evaluación debido a que fueron usadas casi con exclusividad en la época antigua. Que sean así consideradas, sin embargo, no quiere decir que deben proscribirse por completo en la actualidad; por el contrario, deben emplearse en gran escala, siempre que correspondan a específicas situaciones apropiadas, tales como en el caso de exámenes de lenguaje, estudios sociales y algunos otros aspectos. 

Tampoco deben considerarse tradicionales estas pruebas por el simple hecho de ser orales, ya que entre un examen escrito mal practicado y un examen oral bien practicado, es preferible el segundo. Es indudable entonces que para que las pruebas orales rindan resultados satisfactorios deben someterse a una serie de requisitos técnicos tal como se pretende con las pruebas escritas. 

Como ejemplo de las pruebas orales podemos citar las que se practicaban no hace mucho tiempo en la mayoría de nuestros establecimientos educativos, donde cada alumno/a tenía que comparecer ante un tribunal para responder, por medio de la palabra hablada, a las preguntas de los examinadores. 

En la actualidad todavía se emplea este sistema en algunas escuelas primarias, secundarias y universitarias, pero la tendencia es su aplicación como método de enseñanza más que como método de evaluación. 

En la actualidad, y más en la formación de adultos, las pruebas orales son compatibles con la entrevista, el debate, la intervención en clase de los/as alumnos/as, las simulaciones o desempeño de roles, y todas las técnicas de dinámica de grupos. 

Pruebas orales

Pruebas de composición. 

Las pruebas de composición son exámenes escritos consistentes en exposiciones extensas alrededor de algunos temas señalados por el/la formador. Estas pruebas corresponden al sistema tradicional de evaluación ya que al parecer en los exámenes escritos se empleó esta modalidad de manera casi exclusiva. 

Tienen desde luego grandes ventajas si las comparamos con las pruebas orales, pero grandes desventajas si las comparamos con las pruebas escritas de respuestas cortas. Su verdadero mérito consiste en el uso de determinados aspectos del rendimiento escolar, tales como el lenguaje y en los estudios sociales, y en la evaluación de algunos aspectos de la personalidad. En todo caso deben reunir ciertos requisitos que las hagan válidas y adecuadas. 

Como ejemplo de estas pruebas, además de las que ya hemos mencionado, tenemos a la mayoría de los exámenes practicados en corrientes situaciones de clase, donde los/as alumnos/as responden de manera extensa y por escrito a las preguntas hechas por los/as formadores/as. 

No debemos olvidar en las aulas de Formación Profesional Ocupacional este tipo de pruebas, ya que complementan el trabajo práctico, y sobre todo facilitan al/a la formador el grado de comprensión que sobre el tema tratado tiene el/la alumno/a. 

El dossier. 

El dossier, o memoria final, es un documento inapreciable en las aulas de adultos para referirse a todo el proceso de aprendizaje que los/as alumnos/as están viviendo. La respuesta a los cuestionarios, el análisis de resultados, el relato de la experiencia, la presentación del proyecto de trabajo y las conclusiones, el recuerdo de las principales dificultades, el cuaderno de campo, o todas ellas juntas, con dibujos, recortes de noticias, fotografías, etc., convierten a la memoria final en algo de vital importancia tanto para la evaluación del/la alumno/a como para el seguimiento que del proceso hace el/la formador. Actualmente, en la mayoría de los contactos que un profesional tiene con empresas e instituciones, se solicita memoria o proyecto. 

Pruebas orales 

Pruebas de ejecución. 

Esta clase de pruebas pertenece al grupo de las no verbales, y consiste en la realización de una actividad en cumplimiento de una orden específica dada por el/la formador. Se utilizan para evaluar una habilidad determinada, tal como la destreza manual, la habilidad musical, la habilidad mecánica, la destreza física y la destreza artística en general, así como la capacidad para realizar operaciones mentales. Es específica para las artes industriales, las ciencias físico-químicas y matemáticas, pero lo cierto es que pueden emplear en casi todas las asignaturas. 

 

EVALUACIÓN DE PROCESOS, PRODUCTOS Y TRABAJO DE GRUPOS. 

Introducción. 

Entre los instrumentos de esta naturaleza se hallan las escalas de procesos y productos educativos. Entendemos por procesos las secuencias de movimientos ejecutados por los/as alumnos/as, y por productos los resultados de esos procedimientos. En algunos trabajos o actividades, por supuesto, es difícil distinguir esos dos aspectos, como sucede por ejemplo en música, oratoria y educación física, a diferencia de mecanografía, escritura a mano, artes gráficas y artes industriales. Existen situaciones en donde los procesos tienen que registrarse inmediatamente, así como los productos, porque no queda constancia de ellos, lo que hace la evaluación difícil; en cambio otros dejan los procesos registrados y los productos disponibles para un examen posterior más detenido. 

Con las técnicas audiovisuales modernas existen medios como el vídeo y las diferentes formas de grabación para registrar los procesos y los productos, pero en los centros carentes de recursos hay que emplear procedimientos más rudimentarios. 

Con respecto a los procesos, pueden considerarse dos principales aspectos: los relacionados con la eficiencia y los relacionados con la exactitud. Por eficiencia entendemos aspectos tales como la rapidez, la no pérdida de movimiento, espacio, tiempo y materiales; la economía de esfuerzos y de recursos. Por exactitud entendemos la carencia de errores. Para registro y evaluación de los procesos y productos educativos pueden emplearse procedimientos, técnicas o instrumentos tales como las escalas y los baremos. 

Muchos aspectos de la conducta y de la personalidad no pueden evaluarse por medio del producto, debido a que se trata de actuaciones que no conducen de inmediato a un resultado objetivo y concreto; en tal caso habrá que hacerlo exclusivamente por medio del proceso. 

Pruebas orales

La diferencia básica entre la evaluación de un producto y la de un proceso consiste en que el producto puede evaluarse a comodidad del/la formador y puede ser examinado detenidamente. Los procesos, en cambio, han de apreciarse “a la carrera”, y el/la formador no dispone a su propósito de otra oportunidad para corregir eventualmente su primera estimación. Tal como se debe hacer en la evaluación de otros aspectos del trabajo, la evaluación de las actividades tendrá que empezar con una determinación clara de los objetivos, seguida de la provocación de los actos de conducta que se desean evaluar para anotarlos cuidadosamente. 

Variados son los instrumentos de que se puede valer el/la formador para registrar y evaluar distintos aspectos de la conducta y de la personalidad, tales como: guiones de referencia, escalas de calificación, escales de distancia social, sociogramas, registros anecdóticos, cuestionarios, inventarios, autobiografías, diarios íntimos, entrevistas, trabajos, prácticas, listas de cotejo. 

En algunos casos estos instrumentos registran la actuación típica del/la alumno/a, es decir tal como ocurre, sin referencia a un cuerpo de normas ni objetivos, por lo que hay que hacer un análisis y estudio interpretativo, generalmente con propósitos de diagnóstico y de orientación. En otros casos, la observación y registro se van haciendo con relación a un patrón elaborado previamente.