Nutrición en la infancia

La infancia es una etapa de progresivos y evidentes cambios en el crecimiento y desarrollo del niño, lo que le permite adquirir múltiples capacidades. En ella el organismo está en proceso de crecimiento y desarrollo, a la par de ser un período de actividad física intensa e irregular. El gasto metabólico basal es elevado en comparación con el del adulto. Por eso, debe preocuparse de que el niño crezca sano. Pero ¿Cómo saber si el niño o la niña está sano?

Debemos llevarlo a la consulta de puericultura con su médico y enfermera de la familia para poder evaluar según su peso y talla los índices correspondientes de peso/talla, peso /edad y talla/edad y así establecer el estado nutricional en que se encuentra.

Nutrición en la infancia

Después del primer año de vida la alimentación del niño es similar a la del adulto por lo que debe ser estimulado para que coma los mismos alimentos que el resto de la familia y hacer las comidas principales junto con él, esto ayuda a su integración psicológica y sociofamiliar y a crear hábitos sanos desde etapas tempranas de la vida.

Principios generales

Una buena alimentación durante la infancia y la edad preescolar es esencial para asegurar una nutrición compatible con un estado de salud duradero y con un crecimiento y desarrollo adecuados. Debemos tomar en consideración:

  • Aspectos fisiológicos tales como la maduración de estructuras y funciones digestivas, renales, nerviosas e inmunológicas, para decidir cuáles alimentos son adecuados e inadecuados a distintas edades.
  • Los requerimientos nutricionales y la forma en que cambian con la edad y estado de salud del niño para cuantificar los alimentos que se deben incluir en la dieta y evaluar la necesidad de suplementarla en algunos nutrientes.
  • El desarrollo de hábitos alimentarios, para evitar conductas inadecuadas que pudieran llevar a hábitos inadecuados con repercusiones nocivas en el futuro, así como la preocupación injustificada de la familia y la prescripción innecesaria de alimentos y suplementos nutricionales.
  • Las características químicas, físicas y organolépticas de los alimentos, para seleccionar los más apropiados para la edad del niño y evitar aquellos cuyo uso puede producir efectos indeseables.
  • La disponibilidad de alimentos y el patrón cultural de la familia, para recomendar dietas con mayor probabilidad de ser aceptadas y puestas en práctica.
  • Alimentación saludable

El niño necesita una alimentación variada que le permita crecer, desarrollar las actividades físicas propias de la edad y estar sano. Además de las 3 comidas principales (desayuno, almuerzo y comida) puede añadir 2 meriendas adicionales, una a media mañana y otra a media tarde al regresar del círculo infantil o del preescolar y una cena en la noche.

Es importante que el niño y la niña reciban un aporte alimenticio suficiente durante el desayuno, lo que contribuye a mantener una adecuada actividad física y mental hasta la hora de la próxima comida. Se ha demostrado que un desayuno insuficiente reduce la atención a clases y puede producir retraso en el aprendizaje.

En el segundo año puede comer alrededor de 200-300 mL de una sola vez por lo tanto para obtener la cantidad necesaria de energía y nutrientes es necesario que tenga una alta densidad energética y de nutrientes, lo que se logra al dar 6 frecuencias de alimentación. Al tercer año es capaz de comer la mitad de un adulto por lo que se recomienda que coma solo y a su propia velocidad las porciones que le corresponden, de preferencia con el resto de la familia y siempre bajo su supervisión, de manera tal que se garantice que come lo que le corresponde según edad, sexo y estado fisiológico o patológico.

Nutrición en la infancia

Se recomienda:

Energía hasta los 3 años: 102 kcal/kg de peso

4-6 años: 90 kcal/kg de peso

Proteínas hasta los 3 años: 1,2 g/kg de peso

4-6 años: 1,1g/kg de peso

A los 2 y 3 años el niño se afana por hacer muchas cosas de forma independiente.

Son frecuentes los atracones y los alimentos rechazados de un día para otro y de una semana a otra. Los padres refieren un elevado nivel de insatisfacción con el apetito y el interés mostrado por la comida.

El niño de 4 a 5 años suele mostrarse más interesado por el juego que por su alimentación, por lo que puede quedar rezagado durante las comidas. El niño es un gran imitador, capaz de seguir rápidamente el ejemplo de los padres o algún hermano o hermana mayor. Estos cambios se consideran normales y esperados a esta edad. Por consiguiente es preciso que los padres empleen tiempo y paciencia durante las comidas. La anorexia que suele presentarse en esta etapa es debido a la disminución de la velocidad de crecimiento, sin embargo no debe insistirse en forzar al niño a comer más de lo que él desea y/o necesita porque esto puede crear un conflicto a la hora de la comida entre el niño y sus familiares.

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Desarrollo de correctos hábitos de alimentación

Es probable que los hábitos y actitudes frente al alimento aprendidos durante la infancia se prolonguen durante toda la vida.

  • Es preciso establecer horarios regulares para las comidas., importancia del desayuno y de las frutas y vegetales en las meriendas.
  • Los alimentos nuevos deben darse al empezar a comer cuando el niño tiene más hambre y de forma gradual y en presentaciones fáciles.
  • La velocidad de crecimiento, las actividades motoras finas y groseras y el desarrollo de la personalidad influyen sobre la cantidad y el tipo de alimentos ingeridos por el niño
  • Los utensilios utilizados y el tamaño de las porciones deben concordar con el nivel de desarrollo del niño
  • La subnutrición y evitar comidas reducen la calidad de la energía física y mental disponible para el aprendizaje
  • El estrés emocional a la participación en otras actividades que interfieran con el horario de comidas puede influir sobre la ingesta de alimentos y nutrientes. Estas situaciones deben eliminarse o reducirse al mínimo siempre que sea posible.
  • Es importante detectar la tendencia a la obesidad durante la infancia.

¿Por qué es importante hacer actividad al aire libre?

Porque el movimiento les ayuda a:

  • Crecer sanos.
  • Tener huesos y músculos más fuertes, gastar energía y así no engordar.
  • Aprender movimientos cada vez más complejos.
  • Tener mayor control de su cuerpo y así ser más hábiles.
  • Ser más flexibles.
  • Pasarlo bien y divertirse.
  • Nutrición en la adolescencia

La adolescencia marca un periodo muy crítico de transición entre la infancia y la edad adulta. Aunque es difícil establecer exactamente su comienzo y final, en general, se inicia cuando aparecen los caracteres sexuales secundarios: en las chicas a los 10‐12 años y en los chicos un poco más tarde, a los 12‐14 años. Finaliza cuando cesa el crecimiento somático, aproximadamente a los 18 años, aunque la masa ósea siga formándose hasta los 25‐30 años.

La adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por profundas modificaciones físicas, psíquicas, emocionales y sociales que condicionan las necesidades nutricionales e influyen en los hábitos alimentarios. El comportamiento alimentario del adolescente se caracteriza por una cierta anarquía en la elección de los alimentos y en el ritmo y manera de alimentarse. Y, sin embargo, esta manera algo caótica de nutrirse contrasta con el hecho de que la adolescencia es el período de mayores necesidades nutricionales, tanto desde el punto de vista energético como cualitativo y es, además, la etapa en la que resulta más difícil marcar reglas precisas e iguales para todos, pues las diferencias individuales son extraordinarias.

El comportamiento alimentario del adolescente va a estar determinado por numerosos factores externos (características familiares, amigos, valores sociales y culturales, medios de comunicación, conocimientos nutricionales, experiencias y creencias personales, etc.) e internos (características y necesidades fisiológicas, imagen corporal, preferencias y aversiones en materia de alimentación, desarrollo psico‐social, salud, etc.). Todo ello regido por la necesidad de reafirmar la propia identidad, aunque sea a costa de rechazar la alimentación familiar y elegir otros tipos de dieta, y esto puede dar lugar a numerosos y frecuentes errores, preocupantes, especialmente si duran mucho tiempo porque aumentan el riesgo de malnutrición, obesidad y/o trastornos del comportamiento alimentario (anorexia nerviosa y bulimia).