Lipoproteínas

Las lipoproteínas  son estructuras esféricas subcelulares evolutivamente desarrolladas para el transporte de lípidos insolubles en el torrente sanguíneo. 

Hay cuatro tipos de lipoproteínas que se diferencian por su tamaño y densidad:

  • Quilomicrones: de mayor tamaño y menor densidad. Transportan los lípidos de la dieta desde el intestino al resto del organismo.
  • VLDL: lipoproteínas de muy baja densidad. Compuestas en su mayoría por triglicéridos. Transportan los lípidos sintetizados en el hígado al resto del cuerpo.
  • LDL: lipoproteínas de muy baja densidad, cuyo principal componente es el colesterol (50%). Transportan triglicéridos, colesterol, y fosfolípidos a todo el organismo, dejándolos disponibles para las células. 
  • HDL: lipoproteínas de alta densidad, en cuya composición la parte más importante son las proteínas. Transportan el colesterol desde las células al hígado para ser eliminado. 

 Lipoproteínas

 

Ácidos grasos trans

Los ácidos grasos trans, son grasas insaturadas con una importante peculiaridad: al menos uno de los dobles enlaces es trans, una configuración poco habitual en la naturaleza. Los dobles enlaces de los ácidos grasos insaturados suelen tener configuración cis, por lo que son angulosos, contrario a las grasas saturadas. Por el contrario, los dobles enlaces con configuración trans son lineales, como los de las grasas saturadas. 

Las grasas trans provienen de dos fuentes principales: los rumiantes (lácteos y carne) y la hidrogenación industrial de las grasas. El calentamiento y la fritura de aceites a altas temperaturas también constituyen una pequeña fuente de grasas trans. En el primer caso, los ácidos grasos trans se producen en el rumen de estos animales por la fermentación anaerobia de las bacterias, de modo que estos suponen entre el 2 y el 9% del total de grasas en productos vacunos y ovinos.

 Lipoproteínas

Colesterol

El colesterol es una sustancia similar a la grasa e indispensable para la vida. Se encuentra en las membranas celulares de nuestros organismos, desde el sistema nervioso al hígado y al corazón.

 El cuerpo necesita colesterol para fabricar hormonas, ácidos biliares, vitamina D, y otras sustancias. Sin embargo, el aumento del colesterol en la sangre y su depósito en las arterias puede ser peligroso y producir ateroesclerosis (estrechamiento o endurecimiento de las arterias por depósito de colesterol en sus paredes).

La acumulación de colesterol esterificado extracelular, especialmente en macrófagos, es perjudicial para el hombre, favoreciendo la aparición de lesiones ateroescleróticas.

En una persona sana existe una regulación perfecta, de manera que, cuando el consumo a partir de los alimentos aumenta, la formación dentro de nuestro cuerpo disminuye. Esta regulación hace que los niveles de colesterol se mantengan constantes.

El colesterol es transportado en la sangre en diferentes lipoproteínas. Unas se encargan de sacar el colesterol que sobra de las células y llevarlo al hígado para que sea eliminado.  Otras lipoproteínas (LDL), se encargan de llevarlo a las células y depositarlo en los tejidos y cuando están en exceso también lo depositan en las paredes de las arterias contribuyendo a formar la placa ateroma.