Las nuevas competencias profesionales de los/as formadores/as

LAS NUEVAS COMPETENCIAS PROFESIONALES DE LOS/AS FORMADORES/AS. 

Introducción. 

  La formación ocupacional ha cobrado en los últimos años una importancia notable: mueve un importante volumen económico, moviliza a una gran cantidad de personas (desempleados⁄as, trabajadores⁄as, formadores⁄as, equipos técnicos, etc.), establece colaboración entre distintos organismos y entidades (administraciones, sindicatos, ayuntamientos, empresas, etc.), está presente tanto en políticas activas de empleo, como de lucha contra el paro, de reciclaje profesional, etc. 

 Otro factor, tanto o más importante que el anterior y que está contribuyendo poderosamente a que la formación ocupacional y El propio⁄a formador jueguen un papel cada vez más importante en nuestras sociedades es el desempleo. El paro constituye en muchos países, incluido España, uno de los principales problemas a resolver; aunque parece que nos estamos acercando a la media europea, todavía son demasiados los españoles que se encuentran en situación de desempleo, y durante los últimos años las dificultades para acceder a un puesto laboral han aumentado considerablemente, especialmente en lo que se refiere a los jóvenes. 

 En este marco, la formación aparece cada vez con más fuerza como uno de los principales generadores de empleo; no sólo porque facilita al individuo sin estudios la preparación necesaria para acceder al mundo laboral, sino también porque constituye el instrumento más eficaz para mejorar las condiciones laborales de los ciudadanos. 

 Con todo esto se pone de manifiesto la importancia del papel que El formador ocupacional está desempeñando, el gran número de factores y colectivos que rodean a su labor profesional y el porqué de las demandas sociales que se le hacen. no olvidemos que el problema del desempleo es uno de los que más preocupan al ciudadano español medio, y El formador ocupacional a menudo es visto⁄a como la persona encargada de entregarle la llave de la formación que esperan les abra la puerta de un puesto de trabajo. 

 Las nuevas competencias profesionales de los/as formadores/as

 Esta gran variedad de factores que giran alrededor del la formador ocupacional hacen que su labor profesional y su relevancia social sean una cuestión realmente compleja: 

pastedGraphic.png Por un lado, tenemos en cuenta que imparte una formación para la inserción laboral; por lo que lo primero que se le demanda al⁄ a la formador es que sea un⁄a profesional altamente cualificado⁄a en la materia técnica a impartir (por ejemplo, para impartir un curso de albañilería, lo primero que necesitamos es un⁄a buen⁄a albañil) y que posea una amplia experiencia y un alto nivel de cualificación contrastable en su ocupación. 

pastedGraphic.png Por otro lado, también se le demanda al⁄a la formador que posea ciertos conocimientos y destrezas pedagógicas que le permitan desarrollar las labores que les son propias. 

   

 Pero ante todo, El formador ocupacional debe ser un⁄a excelente animador⁄a al empleo, capaz de generar entre sus alumnos⁄as actitudes positivas hacia el empleo y adiestrarles en la utilización de técnicas adecuadas para su búsqueda, campo en el que las nuevas tecnologías de la comunicación y la información tienen un papel protagonista. 

 

 

La profesionalidad del la formador: competencias y funciones. 

 

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  El formador ha de contar con tres tipos de competencias, en general: 

    1. Competencia técnica: se requiere actualización de conocimientos, tareas como la búsqueda de información, formación continua, así como capacidad para realizar un trabajo no rutinario con responsabilidad. 
    2. Competencia didáctica: se requiere que la persona que actúa como docente lleve a cabo una interacción adecuada con personas o grupos, que sepa identificar problemas y plantear soluciones a los mismos. 
    3. Competencia social: la capacidad de integración en el desarrollo de su profesión de aspectos como el trabajo en equipo, la cooperación, tolerancia, flexibilidad, capacidad de convivir con las diferencias por razón de género, raza, cultura y generar dichas competencias en el alumnado. 

pastedGraphic_2.png Por otro lado, hay una serie de características o cualidades que identifican a un⁄a buen⁄a formador: 

A. Conocimientos: 

pastedGraphic_3.png Especialista en la materia que imparte. 

pastedGraphic_3.png Conocimientos del mundo laboral. 

pastedGraphic_3.png Conocimientos en psicopedagogía y didáctica. 

pastedGraphic_3.png Buena cultura general. B. Habilidades: 

pastedGraphic_3.png Buena capacidad de planificación, organización y gestión. 

pastedGraphic_3.png Destrezas en el manejo de los métodos, técnicas y recursos didácticos. 

pastedGraphic_3.png Espíritu de análisis: capacidad para clasificar las ideas y estructurarlas. 

pastedGraphic_3.png Buena expresión verbal: sencilla, clara, precisa, actitud para convencer. C. Actitudes: 

pastedGraphic_3.png Mentalidad no directiva, actitud de escucha ante los demás, tolerancia y gusto por las relaciones humanas. 

pastedGraphic_3.png Carácter tranquilo, estable, control de sí mismo, firmeza, amabilidad y confianza en sí mismo. 

pastedGraphic_3.png Honradez intelectual y moral. 

pastedGraphic_3.png Experiencia del trabajo en grupo y la creatividad. 

pastedGraphic_3.png Respeto a la diversidad. 

pastedGraphic_3.png Flexibilidad, facultad de adaptación. 

pastedGraphic_3.png Alto potencial de investigación. 

 Las nuevas competencias profesionales de los/as formadores/as

 Las competencias que debe desarrollar El formador ocupacional se recogen en el real decreto 7646⁄1997, de 31 de octubre, por el que se establece el certificado de profesionalidad de la ocupación de formador ocupacional. 

 

pastedGraphic_2.png La competencia general de esta ocupación consiste en que El formador ocupacional ha de: 

pastedGraphic_4.png Desarrollar de manera sistémica y planificar acciones de formación con vistas a la adquisición de competencias profesionales de los⁄as destinatarios⁄as, en el marco de una política de formación. 

pastedGraphic_4.png Programar su actuación de manera flexible coordinándola con el resto de acciones formativas y con los⁄as demás profesionales de la formación. 

pastedGraphic_4.png Realizar las acciones formativas, acompañando y proporcionando orientaciones para el aprendizaje y cualificación de los⁄as trabajadores⁄as.  

pastedGraphic_4.png Evaluar los procesos y resultados del aprendizaje para mejorarlos y verificar el logro de los objetivos establecidos. 

pastedGraphic_4.png Analizar el propio desempeño y los programas desarrollados, incorporando los cambios en los procesos de formación según las exigencias del entorno y contribuyendo a la mejora de la calidad. 

 

 Esta competencia general de la ocupación de formador ocupacional, la podemos sintetizar en cuatro unidades de competencia: 

pastedGraphic_5.png Unidad de competencia 1: programar acciones formativas vinculándolas al resto de las acciones de formación de la organización, de acuerdo con las demandas del entorno. 

pastedGraphic_5.png Unidad de competencia 2: proporcionar oportunidades de aprendizaje adaptadas a las características de los individuos o grupos y a sus necesidades de cualificación, así como acompañar y orientar, de manera contextualizada, el proceso de aprendizaje y la cualificación de los mismos. 

pastedGraphic_5.png Unidad de competencia 3: verificar y evaluar el nivel de cualificación alcanzado, los programas y las acciones de modo que permitan la toma de decisiones para la mejora de la formación. 

pastedGraphic_5.png Unidad de competencia 4: contribuir activamente a la mejora de la calidad de la formación. 

 Las nuevas competencias profesionales de los/as formadores/as

pastedGraphic_2.png Concretando y sintetizando las competencias profesionales descritas anteriormente, podemos decir que El formador ocupacional debe llevar a cabo tres funciones o procesos claves: 

  1. Programar la formación: 

 El formador ocupacional ha de programar las sesiones formativas (también podría programar módulos o cursos completos). Para ello, tendrá que especificar y explicitar los siguientes elementos de la programación: 

pastedGraphic_6.png Los objetivos de formación, pastedGraphic_6.png los contenidos ha desarrollar para alcanzar dichos objetivos, pastedGraphic_6.png seleccionar la metodología más adecuada a emplear, pastedGraphic_6.png escoger, diseñar, revisar y⁄o controlar los medios que va a utilizar, pastedGraphic_6.png plantear las actividades que va a llevar a cabo, 

pastedGraphic_6.png y, por último, definir los criterios de evaluación. 

 

  (Todos los puntos de la programación están explicados en el módulo 2 del manual) 

  1. Implementar la formación: 

 Nos referimos a la función más conocida por todos⁄as como “dar clase”; es decir, impartir las sesiones formativas. 

 El formador debe informar a sus alumnos⁄as presentándoles los objetivos, recapitulando, resumiendo, sintetizando, etc. Y utilizando para ello los métodos y procedimientos más adecuados en cada caso. 

 Por otra parte, no debe olvidar nunca su papel de orientador⁄a animando al alumnado a resolver los problemas o situaciones de conflicto por sí mismos⁄as, orientándolos sobre técnicas de trabajo y estudios, respondiendo a sus peticiones, consultas y dudas, etc. 

 El formador deberá, además, organizar el trabajo de sus alumnos⁄as en grupo, indicando las tareas que han de realizar y regulando la marcha y logro de los objetivos. 

 

Evaluar la formación: 

 Otra de las funciones que El formador debe realizar siendo totalmente consciente de su importancia y comprendiendo de qué manera afecta a la calidad de la formación es la evaluación. 

 El formador debe valorar y someter a evaluación a todos y cada uno de los elementos que afectan al proceso de enseñanza-aprendizaje: desde los⁄as alumnos, los contenidos de aprendizaje, los recursos utilizados, las técnicas de evaluación empleadas con su alumnado, etc. Hasta su propia labor como docente. 

 Esta evaluación debe servir, en última instancia, al⁄a la formador para comprender la realidad educativa y promover estrategias de autorreflexión interna para mejorar el desarrollo de la formación; es decir, para contribuir a la calidad de la formación.