La evaluación y la evaluación del contexto

LA EVALUACIÓN Y LA EVALUACIÓN DEL CONTEXTO. 

La evaluación. 

 A lo largo de este manual hemos ido describiendo distintos aspectos que conforman las fases o apartados de los que consta una programación didáctica. 

 La última etapa del ciclo de diseño y realización de una acción de formación, antes de iniciarla de nuevo, es la evaluación; y ésta abarca diferentes momentos del proceso de formación, valorando distintos aspectos del mismo. 

 En el módulo anterior nos hemos centrado en la evaluación de los⁄as alumnos⁄as; pero, no sólo hemos de basar la evaluación en un resultado final que muestra el grado de conocimiento de la materia al cual ha llegado nuestro alumnado; sino que hemos de ir más allá y tener en cuenta todos los aspectos de la programación y evaluarlos para contribuir a la mejora de dichos procesos y, por ende, a la calidad de la formación. 

 La evaluación y la evaluación del contexto

Perspectiva general en la evaluación de programas. 

  Un programa de formación se puede evaluar desde varias perspectivas o niveles: 

1. Nivel de satisfacción de los⁄as alumnos⁄as: 

 Con esta evaluación se pretende obtener información sobre la reacción de los⁄as alumnos⁄as durante y al finalizar un programa concreto de formación. 

 La técnica más utilizada es pasar una encuesta anónima al alumnado (para conseguir la mayor sinceridad en las respuestas) en la cual deberán responder a cuestiones relacionadas con los distintos aspectos del programa de formación: profesorado, contenidos, organización del curso, metodología, materiales, etc. 

 Con la información obtenida se pueden introducir cambios en la acción formativa o el programa para que la próxima vez los⁄as alumnos⁄as queden más satisfechos. 

 Uno de los inconvenientes de esta evaluación es que es demasiado subjetiva. Por ejemplo, a lo mejor el profesor que utiliza los mejores métodos de formación y está más implicado en la misma, no es el que mejor valoran los⁄as alumnos⁄as porque quizá no es demasiado simpático. 

  1. Nivel de aprendizaje de conocimientos: 

 Trata de analizar hasta qué punto se han adquirido los conocimientos que se pretendían alcanzar con el desarrollo del programa de formación o de la acción formativa.  

 Las técnicas e instrumentos más utilizados son los que hemos descrito en el módulo anterior en el apartado de pruebas de conocimientos. 

 

  1. Nivel de aprendizaje de capacidades: 

 En este nivel la evaluación se centra en el “saber-hacer” del la alumno. Se pretende valorar lo que el alumnado ha aprendido a hacer en relación con el puesto de trabajo, una vez finalizada la acción o programa de formación. 

 Una de las ventajas de este nivel es que facilita la transferencia de los conocimientos aprendidos a comportamientos en el puesto de trabajo. 

 

  1. Nivel de aplicación de lo aprendido: 

 Este nivel trataría de evaluar si lo aprendido se utiliza, y de forma correcta, en el puesto de trabajo real. 

 En el caso de los cursos de F.P.O. Podríamos comparar esta evaluación con la de las prácticas en empresa; en la cual, El tutor de las prácticas está en contacto con El tutor del⁄ de la alumno en la empresa para llevar un seguimiento del alumnado y de su progreso formativo. 

 

  1. Nivel del efecto en indicadores de calidad o productividad: 

 Este nivel de evaluación de la formación evaluaría la rentabilidad; es decir, si el periodo de formación de los⁄as alumnos⁄as (en este caso hablaríamos ya de trabajadores⁄as) ha resultado rentable o beneficioso para la empresa, en cuanto a la productividad o calidad del trabajo realizado ahora por sus trabajadores⁄as. 

 Esta evaluación no se podría hacer inmediatamente después del proceso de formación; sino que habría que dejar pasar un margen de tiempo para poder contrastar los resultados anteriores con los que se dan una vez recibida la formación por los⁄as empleados⁄as. 

 

  1. Impacto económico: 

 En este nivel se evaluaría la rentabilidad económica de la formación a través de la comparación entre el importe invertido en la acción económica y el aumento del beneficio de la empresa que es consecuencia de dicha formación. 

 La evaluación y la evaluación del contexto

La evaluación basada en los objetivos. 

 Esta evaluación consiste en constatar que los resultados finales obtenidos con el proceso de formación, cumplen o dan respuesta a los objetivos establecidos inicialmente. 

 Podríamos por tanto definir este tipo de evaluación como aquella que permite determinar en qué grado se han alcanzo los objetivos de formación propuestos. 

 Tyler, pedagogo que estableció las bases de este tipo de evaluación basada en los objetivos, establece ocho fases para llevar a cabo el proceso: 

    1. Establecer los objetivos de formación. 
    2. Ordenar los objetivos en clasificaciones amplias. 
    3. Definir los objetivos en términos de comportamientos. 
    4. Establecer las situaciones adecuadas para que pueda demostrarse la consecución de los objetivos. 
    5. Explicar los propósitos de la estrategia a las personas responsables, en las situaciones apropiadas. 
    6. Seleccionar o desarrollar las medidas técnicas adecuadas. 
    7. Recopilar los datos de trabajo. 
    8. Comparar los datos con los objetivos de comportamiento.