La evaluación debe facilitar la toma de decisiones

La evaluación debe facilitar la toma de decisiones. 

La evaluación como actividad final reviste el carácter de fallo fiscal en sí misma; carece de valor orientador y motivador. El/la alumno/a no modificará su aprendizaje ante un plazo ni ante un “debes ser más aplicado”. Por el contrario, el conocimiento gradual y acumulativo de los/as alumnos/as es un recurso de sondeo de la situación que provee información para emitir juicios y adoptar medidas de acción en situaciones en las que hay que tomar decisiones. Una decisión es una elección entre alternativas y una situación de toma de decisiones entre un conjunto de alternativas. 

Los/as formadores/as vivimos a diario la necesidad de seleccionar entre posibles alternativas (ya sean objetivos, actividades de aprendizaje, recursos de evaluación, etc.). La evaluación formativa ofrece indicadores para la toma de decisiones en la educación. Una oportuna decisión del grupo y/o formador, ya sea para volver a revisar lo planeado o reajustar los procedimientos de enseñanza, podrá dar elementos correctivos útiles. Es obvio que no pueden esperarse los resultados de los exámenes a finales para redefinir los objetivos.

La evaluación es comunicación. 

La evaluación como feedback. 

Concebir la evaluación como proceso y admitir el valor de la evaluación formativa y sumativa, involucra la intrínseca necesidad de identificar la educación con el proceso de comunicación, cuya característica esencial es la reversibilidad, retroalimentación o feedback. 

El acto de comunicación exige un constante cordón de transmisión viva que supone la ruptura de la dicotomía alumno/a-formador. 

 La evaluación debe facilitar la toma de decisiones

La evaluación como diagnóstico-tratamiento. 

La función explorativa de la evaluación permite determinar las necesidades de los/as alumnos/as y las demandas de objetivos. 

La función de diagnóstico de la evaluación permite obtener información acerca de la estimación de necesidades, la selección y organización de experiencias, la elección de material didáctico, etc. En síntesis, poder controlar la marcha del proceso. La función de pronóstico permite interpretar los logros y presentar alternativas de acción. 

 

La evaluación como información para la toma de decisiones. 

En educación se toman decisiones de distinta naturaleza que emanan de diferentes fuentes: autoridades políticas, autoridades administrativas, autoridades docentes (profesores/as, ayudantes, formadores/as, etc.) y los/as alumnos/as organizados/as (organizaciones estudiantiles, asambleas, etc.). 

La evaluación al servicio de la toma de decisiones asume su rol natural, dándose en diferentes niveles según lo que se pretende lograr. 

 

La evaluación es metodología de trabajo. La evaluación es un proceso. 

De las funciones de la evaluación y de las características antes mencionadas se desprende que ésta constituye un proceso integral que abarca el progreso académico del/la alumno/a (información, conocimientos, interpretación, etc.) y sus actitudes, intereses, hábitos de trabajo, etc. 

 La evaluación debe facilitar la toma de decisiones

 

CLASIFICACIÓN DE PRUEBAS DE EVALUACIÓN. 

 

 

Introducción. 

Tradicionalmente se han empleado gran cantidad de formas y modos de valorar el aprendizaje de los/as alumnos/as. Todo es válido para evaluar, siempre que no se utilice como único elemento, que existan más controles de contraste y que se revise el procedimiento con frecuencia. Los momentos de evaluación en la Formación Profesional Ocupacional, deben corresponder a nuevas situaciones de aprendizaje, por lo que es fundamental que se encuentren integradas en el proceso. 

 

Pruebas verbales de respuesta corta (pruebas objetivas). 

Estas son pruebas escritas, pero las respuestas de los examinados consisten en pocas palabras o en signos para cada pregunta, por lo que también se las llama de respuestas cortas. 

Conviene indicar que el especificativo de «objetivas» corresponde más a una aspiración que a una realidad de estas pruebas, pues no todas las respuestas cortas reúnen esta característica aunque sí tiene más probabilidades de ello debido a que como las respuestas son cortas y concretas sólo existe una respuesta correcta y como consecuencia es más fácil que los examinadores coincidan en la correcta calificación de cada uno. Esta situación no se presenta con los exámenes de composición donde, en el momento de otorgar las calificaciones respectivas, interviene demasiado la opinión personal del calificador. Se les llama objetivas atendiendo a que las respuestas dadas a las preguntas se pueden clasificar correctamente sin hacer uso de la apreciación personal del calificador, a la inversa de lo que acontece con las pruebas de composición. 

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Pruebas de recuerdo simple. 

Pregunta directa. 

Este tipo de pregunta consiste en preguntas directas o indirectas hechas a los/as alumnos/as para que respondan por medio de palabras simples o signos, colocando la respuesta en el espacio correspondiente. Por lo general se han empleado para examinar ciertos objetivos que implican la simple memorización de datos, símbolos, etc. No obstante pueden medir una mayor gama de resultados del aprendizaje. 

 

Ejemplo 1. ¿Cuáles son los principales elementos que componen el agua? 
Ejemplo 2. Si un automóvil patina en pavimento resbaladizo ¿en qué dirección 
deberán inclinarse las ruedas delanteras? 
Ejemplo 3. El segmento de recta comprendido entre el centro y el punto medio de uno de los lados del polígono se llama … 
Ejemplo 4. ¿Cuál será el gasto de una lámpara de 75 W que permaneció encendida durante 10 horas sabiendo que el KW/h cuesta 30 ptas.?