La calidad total en la formación: contribución del la formador

La calidad total en la formación: contribución del la formador. 

* Definición de la calidad: 

 La calidad es un concepto que ha ido variando con los años y existen una gran variedad de formas de concebirla en las empresas. 

 A continuación se detallan algunas de las definiciones que comúnmente son utilizadas en la actualidad.  

 La calidad total en la formación: contribución del la formador

La calidad es: 

pastedGraphic.png Satisfacer plenamente las necesidades del cliente. 

pastedGraphic.png Cumplir las expectativas del cliente y algunas más. 

pastedGraphic.png Despertar nuevas necesidades del cliente. 

pastedGraphic.png Lograr productos y servicios con cero defectos. 

pastedGraphic.png Hacer bien las cosas desde la primera vez. 

pastedGraphic.png Diseñar, producir y entregar un producto de satisfacción total. 

pastedGraphic.png Producir un artículo o un servicio de acuerdo a las normas establecidas. 

pastedGraphic.png Dar respuesta inmediata a las solicitudes de los clientes. 

pastedGraphic.png Sonreír a pesar de las adversidades. 

pastedGraphic.png Una categoría tendiente siempre a la excelencia. 

pastedGraphic.png Calidad no es un problema, es una solución. 

 

 La Calidad Total es el estadio más evolucionado dentro de las sucesivas transformaciones que ha sufrido el término calidad a lo largo del tiempo. 

 La calidad total en la formación: contribución del la formador

En un primer momento se habla de Control de Calidad, primera etapa en la gestión de la Calidad que se basa en técnicas de inspección aplicadas a producción. Posteriormente nace el Aseguramiento de la Calidad, fase que persigue garantizar un nivel continuo de la calidad del producto o servicio proporcionado. Finalmente se llega a lo que hoy en día se conoce como Calidad Total, un sistema de gestión empresarial íntimamente relacionado con el concepto de “mejora continua” y que incluye las dos fases anteriores. 

  Los principios fundamentales de este sistema de gestión son los siguientes: 

pastedGraphic_1.png Consecución de la plena satisfacción de las necesidades y expectativas del cliente (interno y externo). 

pastedGraphic_1.png Desarrollo de un proceso de mejora continua en todas las actividades y procesos llevados a cabo en la empresa (implantar la mejora continua tiene un principio pero no un fin). 

pastedGraphic_1.png Total compromiso de la dirección y un liderazgo activo de todo el equipo directivo. 

pastedGraphic_1.png Participación de todos los miembros de la organización y fomento del trabajo en equipo hacia  una gestión de Calidad Total. 

pastedGraphic_1.png Implicación del proveedor en el sistema de Calidad Total de la empresa, dado el fundamental papel de éste en la consecución de la Calidad en la empresa. 

pastedGraphic_1.png Identificación y Gestión de los Procesos Clave de la organización, superando las barreras departamentales y estructurales que esconden dichos procesos. 

pastedGraphic_1.png Toma de decisiones de gestión basada en datos y hechos objetivos sobre gestión basada en la intuición. Dominio del manejo de la información. 

 La calidad total en la formación: contribución del la formador

 La filosofía de la Calidad Total proporciona una concepción global que fomenta la mejora continua en la organización y la implicación de todos sus miembros, centrándose en la satisfacción tanto del cliente interno como del externo. 

 Podemos definir esta filosofía del siguiente modo: gestión (el cuerpo directivo está totalmente comprometido) de la Calidad (los requerimientos del cliente son comprendidos y asumidos exactamente) total (todo miembro de la organización está involucrado, incluso el cliente y el proveedor, cuando esto sea posible). 

 

La calidad en la formación: 

 Si entendemos la formación como un servicio cuyo objetivo es satisfacer las necesidades de sus clientes (en este caso los⁄as alumnos⁄as) es condición indispensable, por tanto, para conseguir la calidad de la misma, alcanzar un ajuste entre mercado de trabajo (contexto) y formación. 

  Esto quiere decir que las competencias demandadas por el mercado de trabajo han de corresponderse con las competencias ofertadas. 

 Este proceso de ajuste de los programas formativos debe ser continuo y sistemático, ya que el contexto; es decir, el mercado laboral, está en constante cambio. 

 Por ello, la evaluación de la formación (en todos y cada uno de los aspectos de la misma) aparece como un proceso vital que contribuye a conseguir la calidad en la formación; ya que al evaluar constantemente todas las fases del proceso formativo, de los programas y acciones de formación, se pueden ir ajustando los posibles desajustes observados para tratar de ofrecer una formación de calidad. 

 El formador debe contribuir a llevar a cabo esta evaluación para la mejora continua de la formación, valorando constantemente su propio trabajo y el de sus alumnos⁄as; tratando de adaptar dicha formación a las necesidades del alumnado y del contexto que les rodea.