Integración de conocimientos

Integración de conocimientos. 

Esta habilidad docente se utiliza cuando los principios fundamentales del tema se consideran aprendidos o cuando se ha llegado a la finalización de una tarea o de una secuencia de aprendizaje y se quiere relacionar este nuevo conocimiento con los anteriores.  

La habilidad de la integración de conocimientos supone la progresiva integración y relación de los nuevos conocimientos con aquellos que ya se poseían. Implica que el aprendizaje no se limita a la adquisición de conceptos por separado, que es un proceso aditivo (unos conocimientos se suman a otros anteriores, enriqueciéndolos) y que se transfiere (aprendizajes en un área determinada se pueden utilizar en otra). 

Estas son algunas de las actuaciones que ayudan al/a la formador a integrar conocimientos de los alumnos: 

      • Establecer las relaciones precisas entre conceptos, anteriores y posteriores. 
      • Resaltar y resumir los puntos clave para consolidar el aprendizaje. La técnica del subrayado en el caso de la comunicación escrita y la entonación especial en el caso de la comunicación verbal, puede ayudarnos a ello. 
      • Hacer comprender a los alumnos dónde se encuentran en cada momento y la dirección que deben seguir para alcanzar los objetivos siguientes.  
      • Centrar la atención de los alumnos en lo que se ha aprendido, dirigiéndola hacia los aspectos más significativos.  
      • Reforzar en los alumnos sus logros y éxitos.  
      • Realizar síntesis parciales a lo largo de la sesión y una síntesis final en la conclusión de la sesión. 

 

Integración de conocimientos  

 

El formador puede hacer uso de una serie de reglas para comprobar el grado de integración de conocimientos en los alumnos. Puedes verlas en el esquema siguiente: 

 

 

Silencios y comunicación no verbal. 

El formador debe entrenarse en este tipo de técnicas por el valor extraordinario de esta 

habilidad en la actividad formativa ya que propicia la participación del alumno/a. 

      • El silencio hace que los alumnos tengan la oportunidad de pensar y reflexionar en lo que El formador o sus propios compañeros han dicho y favorece una mayor participación de éstos.  
      • La comunicación no verbal suele acompañar a la utilización del silencio, proporcionando a los alumnos retroalimentación o feedback de sus respuestas. 

Integración de conocimientos

El silencio tiene un gran valor expresivo. Según Yves Furet, es “lo que separa unas palabras de otras 

lo que les da todo su valor, todo su peso y toda su importancia”. Se convierte en un instrumento útil para: 

      • Captar la atención: para estimular al grupo, cambiar de actividad, separar contenidos en la sesión… 
      • Crear expectación: ante un nuevo contenido, ante una actividad, ante los objetivos que hay que a alcanzar.  
      • Favorecer la reflexión: en el trabajo individual y grupal, en las aportaciones al gran grupo o en la comunicación de resultados.  
      • Obligar a hablar: en ocasiones de silencio unánime del grupo o en una actividad donde se recogen las aportaciones de todos los miembros del grupo. 

Por su parte, las muestras de comunicación no verbal que puede emplear El formador pueden 

ser de varios tipos: 

      • Gestos con las manos: indicando a un/a alumno/a que debe responder, continuar, escuchar… 
      • Movimientos con la cabeza: denotando una afirmación, negación, duda, etcétera. 

Refuerzo del alumno/a. 

Por medio del refuerzo, El formador puede influir en la conducta de sus alumnos. Puede modificarla, asegurarla o eliminar una determinada conducta, al incrementar o disminuir la probabilidad de que ésta se repita en un futuro. Si en el momento de programar, planificar o evaluar contenidos El formador tiene en cuenta las diferencias individuales en el alumnado, es lógico que también las considere a la hora de utilizar refuerzos.  

El refuerzo es fuente de feedback o retroalimentación, potencia la actividad y facilita la adquisición de nuevos comportamientos. Básicamente, existen dos herramientas para saber si el recurso estuvo bien o mal utilizado: 

      • La observación. 
      • Los resultados en las conductas del alumno/a son los esperados, denotan que el refuerzo fue positivo. 

 Integración de conocimientos

El formador puede aumentar o disminuir la probabilidad de que El alumno/a emita una conducta “deseable” o “no deseable”, mediante acciones como las que aparecen expresadas en esta tabla, donde también aparecen referencias a gestos del formador aunque estos últimos estén considerados dentro de la comunicación no verbal. 

 

Acciones del  formador  Conducta deseable  Conducta no deseable 
Comentarios  Sí (rotundo).  

Excelente. 

Muy bien.  

Pregunta interesante. 

Luego retomaremos tu idea… 

No (rotundo).  

Vuelve a pensarlo. 

No está bien del todo.  

Inténtalo de nuevo. 

Luego retomaremos tu idea… 

Gestos (comunicación no 

verbal) 

Sonrisa.  

Mirada amistosa. 

Enfado.  

Duda. 

Movimientos afirmativos con la cabeza.  

Palmada en la espalda. 

Desacuerdo.  

Mostrar cabezonería, más que criterio. 

 

Recuerda que:  

    1. Los refuerzos y estímulos que son adecuados para algunos/as alumnos, no lo son para otros. 
    2. El refuerzo puede provenir de fuera (del formador) o del propio/a alumno/a (autorefuerzo). 

Secuencialidad. 

Con esta habilidad docente El formador desarrolla una sesión formativa de manera estructurada. La secuencialidad se consigue dando un orden lógico (progresivo y claro) a los conceptos o contenidos de un tema o clase, de tal forma que ayuden al/a la alumno/a a su mayor comprensión o retención.  

Una adecuada secuencialidad requiere: 

      • Ordenar los conceptos para que, cuando aparezca uno nuevo, los alumnos sean capaces de dar el paso que exige su asimilación. 
      • Evitar los “saltos atrás” en los contenidos, ya que provocan desconexiones con la evolución del tema. 
      • Evitar “saltos paralelos”, interrumpiendo la explicación para comentar aspectos no significativos o poco relevantes del tema. Estos datos o conceptos paralelos es mejor que se presenten a priori, haciendo saber al/a la alumno/a la diferencia entre éstos y el tema de estudio. Una vez iniciado el tema, su secuencia no debe tener interrupciones. 

 Para asegurar la secuencialidad debemos: 

      • Confeccionar un esquema del tema a tratar. 
      • Descomponer la materia en secuencias de aprendizaje con entidad en sí mismas. 
      • Proceder de lo simple a lo complejo, de lo fácil a lo difícil, de lo conocido a lo desconocido. 
      • Ordenar los conceptos y establecer las relaciones entre ellos. 
      • Evitar los saltos hacia atrás, en paralelo o hacia delante, interrumpiendo la explicación para comentar aspectos no significativos del tema, aspectos ya tratados o temas por tratar. 
      • Eliminar los comentarios o discusiones ajenas al tema tratado.