Innovación y actualización docente

INNOVACIÓN Y ACTUALIZACIÓN DOCENTE.  

Evolución y tendencia de la formación en el mercado laboral. 

 El mundo del trabajo ha evolucionado de forma extraordinaria en las últimas décadas, desarrollándose cambios en los modelos organizacionales, en los sistemas y métodos de producción y trabajo, y por tanto en los perfiles laborales y profesionales que integran las empresas. 

 Podemos señalar como algunos de los factores que han incidido en estos cambios: 

  1. Nuevas técnicas de producción y gestión, entre las que es importante destacar: 

pastedGraphic.png La generalización de las técnicas de producción “just in time”. 

pastedGraphic.png La introducción en la función de producción de variables más eficaces en relación con los costes y la productividad. 

pastedGraphic.png La consideración de la calidad como un objetivo estratégico a lo largo de todo el proceso productivo. 

pastedGraphic.png El uso generalizado de herramientas informáticas. 

pastedGraphic.png Una gran parte del trabajo se desarrollará en pequeños equipos multidisciplinarios. 

pastedGraphic.png La tendencia a atender de forma más personalizada a clientes, usuarios, consumidores… 

Innovación y actualización docente

  1. La mayor creación de empleos en el sector terciario, fenómeno éste más importante en los países con más alto nivel de bienestar, pero igualmente está presente en los que están iniciando su despegue económico. Esta mayor creación de empleos en el ámbito de los servicios va asociada a la búsqueda de la excelencia de los mismos. 
  2. Adquiere importancia creciente, “el trabajo independiente”, y el autoempleo de trabajadores que pasan a crear su propia empresa. Las pequeñas y medianas empresas asumen un papel relevante en la transformación de las estructuras económicas. Además, las grandes empresas tienden hoy a conservar sólo el proceso y las funciones esenciales, deshaciéndose del resto y descentralizándolo a otras empresas medianas y pequeñas para ahorrar costes. Existe una tendencia a pasar del modelo macroempresa al modelo trébol (que tiene tres ámbitos diferenciados:  

  1º.- núcleo de profesionales de la organización,  

  2º.- empresas subcontratadas y  

  3º.- trabajadores de ETT’s),  

o al menos tendencia a prescindir de servicios internos que se pueden comprar fuera (outsourcing). 

  1. Existe una tendencia mundial a la privatización de la economía. Esto tiene importantes consecuencias en el empleo, en la estabilidad de los contratos, en la movilidad profesional, en las exigencias de cualificación… 
  2. La atención y necesidad de proteger un medio ambiente en peligro obliga a pensar en un “desarrollo económico sostenible”. Por una parte, se van a perder empleos en la empresas y sectores contaminantes. Pero, por otra parte, van a ser necesarios profesionales con una formación multidisciplinar, dada la complejidad de los problemas del medio ambiente. Por otra van a aparecer nuevas formas de consumo que generarán, a su vez, nuevos empleos. 
  3. Finalmente y como consecuencia en parte de alguna de las anteriores tendencias, se está produciendo un paro o desempleo estructural que es por lo general un desempleo de larga duración y que afecta a un gran número de personas, a causa principalmente de una formación insuficiente para adaptarse a la evolución de la economía (cambios tecnológicos, cambios en la organización del trabajo, cambios en el mercado de trabajo). 

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 Todos estos fenómenos, en mayor o menor grado, determinan la naturaleza cambiante del mercado de trabajo. Como consecuencia de los mismos, los empleos y las cualificaciones se transforman. 

 La capacidad de adaptación, basada en una formación flexible, se convierte en el principal seguro contra el paro para la mayoría de las personas. En los próximos años va a ser necesaria una reducción sumamente importante de los trabajadores no cualificados y una mano de obra mucho más altamente cualificada. 

 La educación y la formación se han convertido, por tanto, en factores estratégicos para promover el crecimiento económico y el bienestar social de cualquier país. 

 La reducción del desempleo de un país no se consigue hoy únicamente persiguiendo un mayor crecimiento macroeconómico, sino que paralelamente, es necesario asegurar un flujo suficiente de fuerza laboral cualificada al mercado de trabajo. 

 La adaptación constante a las nuevas necesidades de los sistemas productivos requiere de una actualización continua del stock de cualificaciones y un aumento progresivo de la inversión en capital humano. 

 Existe un amplísimo acuerdo en relación con la preparación para el mundo del trabajo, y sobre la necesidad de que exista una continuidad y coherencia entre la enseñanza obligatoria, la formación profesional inicial, el empleo y la formación continua en la vida laboral. 

 La formación debe cumplir una función de adaptación permanente a la evolución de las profesiones y del contenido de los puestos de trabajo y una función de promoción social que permita a los⁄as trabajadores⁄as mejorar su situación profesional, social y económica.  

 

 

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 La formación se ha de planificar de acuerdo con las necesidades del mercado de trabajo, combinando las oportunidades locales presentes, las necesidades generales y las demandas previsibles a medio plazo en el ámbito territorial correspondiente. Cuanto menor sea el periodo de ajuste entre la demanda y la oferta de formación a los cambios en el mercado de trabajo más útil será el sistema de formación profesional en su actuación. 

 

 Por tanto uno de los grandes retos de los sistemas educativos consiste en garantizar una formación profesional inicial, tras la enseñanza obligatoria, que posibilite la consecución de un empleo cualificado. 

 Así mismo, la formación ha de tener un carácter polivalente, abierto y flexible que permita adaptarse a los cambios ocupacionales que pueden producirse a lo largo de la vida y que, son algo inevitable en los sistemas productivos modernos, así como que cada trabajador tras su formación inicial, pueda elaborar su propio plan de carrera profesional de acuerdo con sus intereses personales y⁄o las salidas profesionales existentes en un momento dado. 

 La integración de los tres subsistemas de la formación profesional en España – formación reglada, ocupacional y continua-, la implantación de un sistema de reconocimiento, evaluación y acreditación de las competencias adquiridas en la vida profesional, la mejora de la transparencia de las cualificaciones y el ajuste entre la oferta y la demanda de empleo se revelan como aspectos claves para la puesta en marcha de un verdadero sistema nacional de las cualificaciones profesionales. 

 Para afrontar estos retos, el sistema nacional de las cualificaciones profesionales debe proporcionar respuestas adecuadas, entre otras cuestiones, a la necesaria coherencia de la oferta de la formación profesional de acuerdo con las necesidades de cualificación de los distintos colectivos. Esto se debe traducir en un catálogo integrado modular de formación asociado al sistema de cualificaciones y una red de centros de formación “integrados” que ofertan ese catálogo organizado de forma modular, así como en establecer un sistema de información y orientación profesional tanto para facilitar el proceso de reconocimiento de la competencia profesional, como para asesorar sobre los posibles itinerarios formativos que permitan a los trabajadores y trabajadoras la obtención de una cualificación profesional. 

 La implantación de un catálogo integrado modular y una red de Centros junto con sistema de evaluación y certificación de la competencia implicarán un aumento de la calidad de la formación profesional. 

 Parece claro que impulsar la integración de los tres subsistemas de la formación profesional (reglada, ocupacional y continua) es uno de los grandes retos que se deben afrontar en este momento, para aumentar la calidad, la coherencia y el prestigio de la formación profesional. 

 

 No hay que olvidar, sin embargo, que la formación no es un fin en sí mismo que hay que conseguir, sino un instrumento que las empresas necesitan para ser más competitivas, para adaptarse constantemente a los cambios tecnológicos y del mercado, y que, a su vez, los⁄as trabajadores⁄as, en todas las categorías profesionales, precisan para aumentar su empleabilidad, su polivalencia y su multifuncionalidad, mejorando su situación social, económica y profesional.