Ingesta recomendada de ácido pantoténico y biotina

Los casos de deficiencias de estas vitaminas son extremadamente raros, ya que la dieta habitual suele cubrir, con un amplio margen de seguridad, los niveles de ingestión propuestos.

La biotina es un compuesto vitamínico que contiene azufre, y constituye parte integral de algunas enzimas trasportadoras de grupos carboxilos. Es sintetizada por la flora intestinal, pero el alcance de su biodisponiblidad a través de la absorción no ha sido establecido.

El ácido pantoténico es componente de la molécula de acetil-CoA, la cual desempeña un papel fundamental en el metabolismo intermediario.

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Recomendaciones para la ingestión de minerales

Los minerales son elementos químicos fundamentales para el buen estado de salud y funcionamiento del organismo humano y deben formar parte obligatoria de la dieta. Desde el punto de vista de su distribución y de los requerimientos del organismo se acostumbra a diferenciarlos en 2 grupos: minerales propiamente dichos y oligoelementos o elementos trazas.

Ingestión de sodio, potasio y cloruro

Para estos minerales se han estimado requerimientos mínimos para personas sanas, ya que aún no se disponen de elementos suficientes para establecer recomendaciones o justificar ingestiones seguras y adecuadas.

El metabolismo del sodio y el potasio se discute habitualmente en conjunto, como consecuencia de sus interrelaciones en la nutrición y en el metabolismo. Ambos son esenciales para el adecuado funcionamiento del organismo humano, a causa de su participación en el mantenimiento de la presión osmótica de los líquidos corporales y su efecto fisiológico en la excitabilidad de nervios y músculos.

Ingesta recomendada de ácido pantoténico y biotina

El consumo promedio de estos elementos es muy variable, ya que depende, no solo de factores climáticos, sino también de costumbres nacionales y personales.

En las regiones tropicales y en condiciones de trabajo a temperaturas elevadas, las grandes pérdidas por el sudor condicionan un requerimiento más elevado.

Existen además, interrelaciones particulares entre el suministro de sodio y potasio. Un exceso de potasio condiciona un aumento en la excreción de sodio y con ello una elevación de los requerimientos. La relación contraria también ha sido demostrada aunque la misma carece de significado práctico de índole nutricional.

El cloruro es el principal anión inorgánico del líquido extracelular y proviene principalmente del cloruro de sodio y, en menor proporción, del cloruro de potasio. Las pérdidas de este mineral están por lo general asociadas a las pérdidas de sodio por sudoración, diarreas, vómitos o trastornos renales. Aunque la relación entre el sodio y la hipertensión es compleja y no se ha llegado a un acuerdo general, debido a la interacción de otros factores, se estima prudente recomendar que la ingestión de sal común no sobrepase los 6 g/día.

La alimentación habitual garantiza un suministro de sodio, potasio y cloruro varias veces superior a los requerimientos mínimos.

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Ingesta recomendada de calcio

El calcio es un elemento fundamental del metabolismo del sistema óseo, influye sobre la excitabilidad de nervios y músculos, sobre el metabolismo de diferentes células, la permeabilidad de membranas biológicas y la coagulación sanguínea.

El mantenimiento de las cifras normales de calcio en plasma es el resultado de las interacciones entre tejido óseo y el líquido extracelular, el efecto de hormonas y vitamina D, y el suministro exógeno.

El requerimiento nutricional de calcio puede considerarse una de las magnitudes más importantes de la nutrición práctica, ya que la carencia de calcio a nivel mundial aparece con bastante frecuencia.

Ingesta recomendada de ácido pantoténico y biotina

La recomendación de calcio se establece a un nivel de 800 mg/día para adultos y de 800 a 1 200 mg/día para niños y adolescentes. Para embarazadas y madres que lactan se recomiendan 400 mg adicionales.

La carencia de calcio en la nutrición conduce a una insuficiente calcificación del tejido óseo, a un desarrollo anormal del esqueleto y a la osteoporosis, así como a una capacidad disminuida del organismo para mantener constante los niveles de calcio en los líquidos extracelulares, lo cual a la larga conduce a la hipocalcemia y la tetania.

Ingesta recomendada de fósforo

El 80% de las reservas de fósforo del organismo se encuentra en forma inorgánica en el tejido óseo o localizado a nivel intramolecular en forma de ésteres de fosfato. Los niveles de fosfato en sangre muestran una considerable dependencia de la edad del ser humano y sus niveles sanguíneos se encuentran bajo la influencia de las glándulas tiroides y paratiroides, del calciferol y de la función renal. Los requerimientos de fosfato dietético se calculan a un nivel de 800 mg diarios y solo en animales de laboratorio se han obtenido manifestaciones de raquitismo asociada a la carencia de fosfato cuando coexiste una deficiencia de vitamina D. En la nutrición humana la carencia de fosfato no desempeña un papel de importancia.

Para los lactantes la relación Ca:P de la dieta debe ser de 1,5:1, disminuyendo hasta un valor de 1:1 al año de edad. Esta relación en la leche materna es de 2:1 mientras que en la leche de vaca es sólo de 1,2:1, por lo tanto debe tenerse presente que el suministro de fósforo mediante la leche de vaca durante la primera semana de vida puede desencadenar una tetania hipocalcémica.

Ingestión recomendada de manganeso

La mayor parte del magnesio del organismo humano se encuentra en el tejido óseo y en el interior de las células musculares. Los niveles de magnesio plasmático son mucho más variables que los de calcio. La ingestión promedio de magnesio en el ser humano es de 300 mg diarios. Producto de que el magnesio se encuentra prácticamente en todos los alimentos naturales resulta aún desconocido un estado carencial de origen exógeno para este elemento.