Estrategias del aprendizaje autónomo

Estrategias del aprendizaje autónomo

Aprendizaje autonomo

Del curso online de formador de formadores

Todas las personas somos sujetos que estamos en capacidad de aprender constantemente; aunque para ello necesitamos de una serie de condiciones que nos ayuden en dicha tarea: tener voluntad y ganas, saber cómo aprender para llevarlo a la práctica de la mejor forma y disponer de los recursos necesarios para ello.

La capacidad de aprender a aprender la podemos entender como aquella que nos permite obtener de forma autónoma, es decir por nuestros propios medios, los conocimientos, destrezas e incluso actitudes; para organizarnos, tomar decisiones y resolver problemas.

Para fomentar en nuestros⁄as alumnos⁄as la capacidad de aprender a aprender debemos conseguir que sean capaces de:

  • Detectar sus propias necesidades: fomentando en ellos⁄as su autoconocimiento para que orienten y planteen sus propios objetivos de aprendizaje.
  • Aprender a recoger información: ayudándoles con estrategias de búsqueda de la misma.
  • Registrar la información buscada.
  • Sintetizar y organizar dicha información.
  • Analizar la información.
  • Planificar la actuación de aprendizaje que convenga en cada caso.
  • Evaluar; para mejorar en la siguiente actuación.
  •  Además de lo comentado anteriormente, el interés, la motivación y las expectativas personales del sujeto son determinantes en el aprendizaje autónomo.

    El⁄la alumno⁄a adulto⁄a que aprende por sí mismo, sigue un ritmo y etapas de aprendizaje determinados, utiliza una serie de recursos y valora su aprendizaje de una forma específica.

    Por ello, el⁄la formador⁄a como guía o facilitador⁄a de este tipo de aprendizaje autónomo, debe seguir el flujo natural del proceso de aprendizaje de cada persona en lugar de imponer su estilo o secuencia de enseñanza.

    Por otro lado, hemos de tener en cuenta una serie de variables que influyen directamente en la cantidad y calidad del aprendizaje:

    • La propia persona (sus características personales)
    • La tarea (dificultad, magnitud,etc.)
    • La estrategia de aprendizaje utilizada.
    • El ambiente en el cual tiene lugar dicho aprendizaje (puede dificultar o favorecer el desarrollo de la tarea).

     

    El⁄la formador⁄a, en la medida de lo posible, debe fomentar el aprendizaje autónomo de su alumnado; ya que éste proporciona al sujeto una serie de estrategias que le permitirán aprender en cualquier momento de su etapa evolutiva: bien sea en un contexto formativo-educativo, bien sea en su centro de trabajo o en cualquier otro momento o etapa de su vida.

Se debe fomentar el aprendizaje autónomo por una serie de motivos:

  • Para que el⁄la alumno⁄a siga trabajando por su cuenta, independientemente y aprenda más.
  • Para que el⁄la alumno⁄a esté preparado⁄a o capacitado⁄a en cuanto a los contenidos de los nuevos módulos de formación del curso o en su itinerario formativo.
  • Para una preparación para el trabajo y desenvolvimiento en la vida; ya que con los cambios tecnológicos y el mercado laboral actual se exige una mayor preparación y adaptación constante de los⁄as trabajadores⁄as.
  • Para hacer más enriquecedor el tiempo libre.

Se debe fomentar el aprendizaje autónomo por una serie de motivos:

  • Para que el⁄la alumno⁄a siga trabajando por su cuenta, independientemente y aprenda más.
  • Para que el⁄la alumno⁄a esté preparado⁄a o capacitado⁄a en cuanto a los contenidos de los nuevos módulos de formación del curso o en su itinerario formativo.
  • Para una preparación para el trabajo y desenvolvimiento en la vida; ya que con los cambios tecnológicos y el mercado laboral actual se exige una mayor preparación y adaptación constante de los⁄as trabajadores⁄as.
  • Para hacer más enriquecedor el tiempo libre.

En este tipo de aprendizaje autónomo, la figura del⁄de la formador⁄a aparece más bien como guía o tutor⁄a del aprendizaje del alumnado que como transmisor⁄a de los conocimientos o contenidos objeto de dicho aprendizaje; por tanto, no es un⁄a formador⁄a al estilo tradicional, sino que su misión es hacer que los⁄as alumnos⁄as aprendan por sí mismos⁄as.

El trabajo de este tipo de formador⁄a va encaminado a hacer comprender que la formación depende en gran medida de ellos⁄as mismos⁄as y que aprender no depende únicamente de aptitudes (ser apto para…), sino sobre todo de actitudes encaminadas a descubrir el aprendizaje como algo positivo que uno⁄a mismo⁄a puede procurarse y ser capaz de construir su propio itinerario formativo para progresar en la vida a nivel personal y profesional.

A continuación ofrecemos una relación de las funciones más importantes que el⁄la formador⁄a-tutor⁄a debe realizar con sus alumnos⁄as. distinguimos seis tipos de funciones diferentes:

1.Como orientador⁄a:

Aconseja en la toma de decisiones.

Ayuda a canalizar situaciones novedosas para el alumnado.

Estimula en ellos⁄as la búsqueda de soluciones a las situaciones conflictivas.

2.Como preparador⁄a:

Facilita al alumnado herramientas de trabajo para enfrentarse a diversas situaciones: utilización correcta de los recursos materiales.

Le ayuda a planificar su trabajo.

Fomenta la creación de hábitos.

Provoca en ellos⁄as el conocimiento y la reflexión sobre la acción.

3.Como facilitador⁄a:

Ayuda al alumnado a tener inferencias encaminadas a un conocimiento, a modificar concepciones erróneas, a descubrir los elementos que intervienen en la acción formativa.

Les ayuda a incardinar teoría y práctica.

Les ayuda a integrar los nuevos conocimientos en los que ya tienen.

Formador de formadores: El aprendizaje autónomo