El formador y la motivación de los alumnos

El formador y la motivación de los alumnos  

La motivación es un elemento esencial en el proceso de aprendizaje. La motivación es aquello que nos incita a actuar y que nos conduce en una determinada dirección. Es por ello, por lo que  El formador ha de intentar motivar a los alumnos en las distintas situaciones pedagógicas que aparezcan. Debemos movilizar a nuestros/as alumnos para que tengan deseos de aprender y se involucren activamente en su proceso formativo. 

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Todos estos aspectos influyen en el grado de motivación que presente un/a alumno/a durante un curso. Si la materia se expone con espontaneidad y se consigue crear  un ambiente de trabajo amable y jovial, se conseguirá también aumentar el interés de los alumnos por las actividades a la vez que aumentará su participación. 

Es importante que consiga mantener motivados a los alumnos y para ello debe tener en 

cuenta. 

  • El entorno pedagógico: aula, recursos. 
  • El acto pedagógico: lo que se transmite y cómo se transmite. 

El formador y la motivación de los alumnos

  

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En numerosas ocasiones, cuando El formador hace una exposición larga sobre la materia de trabajo, pueden aflorar en los alumnos sensaciones de pesadez y cansancio. Para combatir este tipo de estados, El  formador puede introducir en el acto pedagógico un mínimo de “suspense” a través del cual se despierte en El alumno/a la curiosidad de saber qué pasará después.