El formador y el grupo

El formador y el grupo. 

El formador actúa como el líder formar del grupo de alumnos. El formador, además de transmitir información y conocimientos, debe desempeñar la tarea de dirigir y marcar el ritmo de la acción formativa. Para que esta tarea se desarrolle con normalidad y se consigan logros en el aprendizaje de los alumnos, El formador deberá considerar los siguientes aspectos: 

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El formador y el grupo

 

La Tarea 

El formador ha de llevar el control y la dirección de las tareas que ejecutan los alumnos. El formador debe asegurarse de que las tareas o actividades planteadas se realizan de la manera correcta y no se desvinculan de los objetivos generales del curso. Para ello, es importante que habitualmente centre el tema de trabajo, comente los objetivos que se van consiguiendo y señale los que aún queden por conseguir. El formador debe: 

  • Fomentar continuamente el feed-back o retroalimentación. 
  • Adecuar el planteamiento de cada sesión de trabajo diseñando las actividades o tareas según los logros que se van obteniendo. 
  • Procurar que los alumnos reflexionen a menudo sobre lo que van aprendiendo. 
  • Evaluar conjuntamente con el grupo las actividades realizadas. 

 

Las normas o contrato social 

Para que el total de la acción formativa se desarrolle con los mínimos incidentes posibles, es fundamental acordar una serie de normas que estén vinculadas a la entidad que organiza el curso de formación. Tales normas deben establecerse en los inicios del curso de formación y han de cubrir los siguientes aspectos: 

  • Horario y finalización de cada una de las sesiones. 
  • Duración de los descansos y frecuencia de los mismos. 
  • Forma de realizar las actividades que se planteen. 
  • Faltas de asistencia y justificación de las mismas. 

El formador y el grupo 

Para que estas normas tengan éxito desde su planteamiento deben: 

  • Ser respetadas por El formador y el grupo. 
  • Abordarse con cierta flexibilidad permitiendo que sean consensuadas en la medida de lo posible. 
  • Ser el primer tema de trabajo del curso. 

 Las relaciones 

Las buenas relaciones entre El formador y los integrantes de un grupo formativo dependen en gran medida de las impresiones que aparezcan en la primera sesión de trabajo. Para que El formador lleve a cabo una dirección eficaz del grupo y se mantengan unas relaciones cordiales, ha de intentar desde el principio: 

  • Personalizar en la medida de lo posible descubriendo los recursos personales de cada alumno/a. 
  • Evitar las impresiones iniciales sin dejarse llevar por los estereotipos o prejuicios sobre el comportamiento o la personalidad de los alumnos. 
  • Observar imparcialmente. 
  • Evitar las expresiones espontáneas y subjetivas. No dejarse llevar por su estado de ánimo. 
  • Fomentar la relación entre todos los participantes organizando subgrupos de trabajo que permitan que todos los alumnos se conozcan. 
  • No formular sus quejas al grupo sino llevarlas a la instancia superior de quien dependa. 

 El formador y el grupo

Estilos de liderazgo 

Ya hemos visto que El formador, como líder formal del grupo, puede adoptar distintos estilos de liderazgo que dependerán de cada situación concreta. De esta manera, en algunos momentos El formador adoptará el tipo democrático, autoritario o liberal según que las circunstancias lo requieran. Decidir qué estilo de liderazgo desempeñar dependerá de los participantes y de su madurez sin que podamos olvidar: 

  • La tarea: dirección y control que debe ejercer El formador sobre la actividad propuesta.