Curso coral

 

Aşa cum cuvintele nu sunt literatura, notele nu sunt muzică.

muzică nu este în note, ci între note.

Como las palabras no son la literatura, las notas no son la música.

La música no se encuentra en las notas, sino entre las notas. SERGIU CELIBIDACHE

En las tragedias griegas más antiguas, todos los papeles estaban representados por un solo actor; como el actor debía frecuentemente abandonar la escena para cambiar de personaje, el coro tenía un papel dominante, para llenar estos espacios muertos. Por otra parte, la alternancia actor (más adelante actores) y coro rompía la monotonía de la palabra hablada con la música, la palabra cantada y la danza.

En los cursos de formación vemos que la mayoría de ellos son impartidos por una sola persona durante todo el día, y la lucha contra la monotonía se limita generalmente al cambio de actividad (charla, trabajo de equipos, juegos didácticos, visionado de films, etc.), pero siempre con el mismo formador.

Nosotros somos partidarios del curso coral, que no significa que entren en el aula varios formadores y cada uno de ellos imparta su parte mientras los otros están en silencio. Nos inclinamos más bien por el esquema radiofónico en el que alternan dos locutores, o locutor y locutora, con lo que se consigue romper la monotonía mediante la alternancia de timbre de voces, de estilo de comunicación, por ejemplo: uno más estirado y otro más risueño, y además mediante la interacción entre los dos formadores.38

Dar un curso coral no es algo que se improvise. Se requiere que los dos participantes (tres o más ya es un lío) se conozcan bien, conozcan la materia igualmente bien, hayan asistido a las sesiones en solitario del otro y comenzar por pequeñas intervenciones hasta llegar a trabajar a dúo con naturalidad. Mi experiencia en este tipo de formación viene de cuando, como profesor en ICADE, me llevaba a clase a un profesor jovencito en formación, quien iba a encargarse de la asignatura al año siguiente, y en la clase le iba dando paulatinamente mayor protagonismo. La misma política llevé a cabo con mi propia hija, con quien durante una época dimos cursos muy gratificantes, tanto para los asistentes como para nosotros dos. La compenetración llegó a ser tan grande que en una ocasión un asistente a uno de los cursos nos dijo: Llegará un día que uno de los dos hablará y el otro hará los gestos… (L) Por otra parte, el curso coral consigue otros objetivos vicarios:

  • No hay que interrumpirse para repartir cuestionarios o documentación impresa: mientras uno habla, el otro se encarga de esta función.
  • Mientras uno interroga a los asistentes sobre algo, el otro va anotando las respuestas en el flip-chart o metaplán.
  • En la última sesión uno se encarga de conducir los últimos minutos y mientras el otro monta el movie con las fotos que ha ido tomando.
  • Si es preciso abandonar la sala de formación porque nos llama el director de la empresa, no pasa nada, el otro formador se encarga del curso. Incluso si uno de los formadores se indispone o se queda afónico, no hay problema, el otro se encarga de toda o la mayor parte de la sesión.
  • La monitorización de los equipos de trabajo es mucho más completa cuando son dos los formadores.
  • Uno de los formadores puede interpelar al otro: Luis, cuéntales aquello que te pasó cuando…
  • Se pueden gastar bromitas ligeras entre los dos formadores, que hacen sonreír al auditorio: Voy a intervenir yo, porque cuando lo dejo solo se dispara y no hay manera de frenarlo…
  • Al final de las sesiones se completan mejor las impresiones acerca del propio curso, al ser dos las personas que han observado, cada uno desde su particular punto de vista, y con la ventaja de hacerlo mientras el otro, por estar hablando, no puede hacerlo.
  • Se puede dar feedback al otro interviniente, por ejemplo: decirle lo que ha gustado y lo que no tanto, el chiste aquel que no tiene mucha gracia.

Esta relación podría hacerse mucho más larga, pero quiero terminar con esta: En los desplazamientos a otras ciudades, cuando acaba el curso, llegas al hotel y te duchas y cambias, ya no tienes que cenar solo.

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