¿Cuál es la talla perfecta?

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  La talla de la ropa es, casi siempre, lo primero en lo que nos fijamos a la hora de adquirirla. Pero no siempre acertamos con la adecuada. Es muy importante probársela, pues rara vez compras una prenda sin hacerlo y al ponértela en casa te queda perfecta. Puedes creer que tu talla es una 36, pero dependiendo de cómo te siente quizá tengas que optar con una 38 o una 40. Hay gente que se niega a esto; es capaz de no comprarse algo si tiene que adquirir una talla más de la que considera que es la suya.  

  No hay nada peor que llevar puesta una prenda de una talla que no es la tuya, ya sea más pequeña o más grande. 

  Además, hay que tener en cuenta que no existe un estándar en las tallas. Por ejemplo, lo que en Italia es una 38 en España es una 40. Hay que fijarse en el país de origen de la prenda, es decir, dónde se ha confeccionado. Una alemana es mayor a la que tenemos aquí y una italiana es menor. Se trata de ropas con un tallaje diferente al nuestro. 

  En España, hace unos años el Ministerio de Sanidad intentó realizar una clasificación del cuerpo femenino con la finalidad de unificar las tallas de las distintas marcas de ropa. Valores relacionados con la estatura y el perímetro de pecho, caderas y cintura fueron tenidos en cuenta a la hora de realizar este estudio. 

  En él se tomaron como muestra a más de 10 000 mujeres de entre doce y setenta años de distintos puntos de España. Así se determinarían los diferentes «morfotipos» de los cuerpos de la mujer española, que se clasificaron en campana, diábolo o cilindro. 

  — Campana: una mujer con la cintura más estrecha que el busto y las caderas, que tienen una medida similar.

  — Diábolo: la cintura más estrecha y una proporción entre el busto y las caderas.

  — Cilindro: el busto, la cintura y las caderas tienen unas medidas similares. 

 

A día de hoy, poco queda de esa división en lo que se refiere al tallaje de la ropa. En tiendas como Zara, Mango o H&M realizan muchos estudios de mercado para saber qué ofrecer al consumidor, que para ellos es fundamental. Estas marcas se ciñen a la moda y en ocasiones realizan auténticas tácticas psicológicas, marcando menos talla en las prendas para captar clientes, estrechando otras para que resulten más atrayentes e interesantes para el comprador… Por ejemplo, a la hora de confeccionar un vestido piensan qué largo debe tener para que se pueda vender más o qué talla será la más demandada. 

  Muchas veces un diseñador se sorprende porque una prenda suya está «corregida» para que se pueda vender más cantidad al público en general. Por ejemplo, una pieza con hombreras tipo Balmain llega a Zara con correcciones para que la puedan consumir sus clientes. En este tipo de tiendas low cost toman la idea de esa prenda, pero la confeccionan de manera que resulte más amoldable. En ese sentido no son prendas tan fashion, sino más estándar, aunque también resultan más fáciles de aprovechar.

  Y es que el mundo de las pasarelas no es un mundo real: es muy pequeño, muy exclusivo e incluso cerrado, que vive de la foto que refleja un desfile para los profesionales de la moda, de la imagen que se queda en un lookbook o de la gente que quiere ver la foto de la prenda después de un desfile. 

  En lo referente a las tallas y a las polémicas que se han suscitado por ello en los últimos tiempos, hay que tener en cuenta que las modelos son mujeres delgadas, estilizadas, a las que les sienta muy bien la ropa que visten en la pasarela. En los desfiles las tallas son pequeñas para que les queden bien. Por eso se hace un fitting y pruebas previas a este tipo de eventos. 

  Con esto los diseñadores no quieren fomentar la anorexia ni nada similar, porque no son tallas reales, no es un mundo real, es un mundo de profesionales que se dedican a ello. Cuando ves una película, no puedes pretender ser como el actor que la protagoniza. Pues en la moda sucede lo mismo, no hay que tratar de ser como las modelos ni de vestir su talla… Pocas tienen acceso a desfilar en una pasarela. No es su mundo ni lo será.

 

 

 LOS CAMBIOS DEL CUERPO FEMENINO

  Hay que tener en cuenta que cada edad en la mujer requiere de unos cuidados y que el cuerpo sufre determinadas transformaciones. 

  A los veinte, la mujer está en su mejor momento. Se reestructura la grasa que se ha acumulado al final de la adolescencia y todavía no hay grandes cambios hormonales, manteniendo los niveles más altos. Es el momento más fértil de la mujer y, desde el punto de vista estético, cuando se tiene mayor cantidad de fibroblastos y fibras elásticas y de colágeno natural. 

  A los treinta, normalmente, llegan los embarazos. El cuerpo sufre unos cambios en el aparato circulatorio, aumentos de volúmenes, mayor flacidez y el nivel hormonal empieza a disminuir. 

  A los cuarenta hay un cambio hormonal muy claro. Por ello necesitamos cuidarnos mucho más. Se inicia la retención de líquidos por la insuficiencia venosa, lo que hace que aumente la celulitis en aquellas partes del cuerpo que tienen más predisposición a ello como cartucheras y abdomen. También se comienza a ganar más peso. En la piel aumenta la flacidez, los músculos se empiezan a relajar y el extracto córneo disminuye por la falta de fibroblastos, colágeno y ácido hialurónico. Se producen grandes cambios psicológicos y emocionales. 

 

 CONSEJOS DE BELLEZA PARA LA MUJER DE HOY

 

  Para Ángel Martín Hernández, lo primero que tiene que saber una mujer preocupada por su imagen y que desea cuidarse es que tan importante es mantener la belleza interior como la exterior. Ambas van interrelacionadas y tienen que encontrarse en equilibrio. Teniendo esto muy claro, se pueden seguir una serie de consejos que nos ayudarán a estar más guapas: 

  — Se debe estar bien hidratada. Esto quiere decir que hay que beber entre dos y tres litros de agua al día. Es el principal e imprescindible componente del cuerpo humano: más del 70 por 100 de nuestro organismo es agua y, por lo tanto, la necesitamos para llevar los nutrientes y el oxígeno a todas las células, eliminar toxinas y regular la temperatura corporal.

  — Hacer una dieta equilibrada para mantener el peso.

  — Realizar ejercicio regularmente para mantenernos bien física y psicológicamente.

  — No abusar del tabaco, alcohol y café.

  — Utilizar protección solar contra los rayos ultravioleta.  

Además de todos estos útiles consejos, no podemos olvidar que los avances de estética nos ayudan a mantener la piel con sus propiedades naturales, luminosidad y elasticidad y a retardar el envejecimiento. En su consulta, el doctor Martín Hernández, aconseja los siguientes tratamientos estéticos para lograrlo:

  — Mesoterapia facial con vitaminas, aminoácidos y ácido hialurónico.

  — Terapia celular mediante bioestimulación con plasma rico en factores de crecimiento.

  — Tratamientos con cosméticos, crema hidratante nutritiva, sérum con vitamina C y proteoglicanos que dependerá del tipo de piel y de la edad del paciente, pero todos ellos deben llevar factor de protección solar.

  — Tomar antioxidantes como Vidagen, que contiene una alta concentración de resveratrol, ácido alfa lipoico, coenzima Q-10 y licopeno que ayuda a ralentizar el envejecimiento celular y a estar más jóvenes por dentro y por fuera.