Oct 11

El papel del teleformador

El papel del teleformador

Del curso de formador de teleformación – formador online

 

La educación on-line debe mucho a la tradicional educación a distancia, es en parte un perfeccionamiento de la anterior. De hecho, la mayoría de los centros de enseñanza a distancia han adaptado sus contenidos y metodología a la red. Así también, los típicos alumnos que siempre han demandado este tipo de enseñanza han pasado a interesarse ahora por esta nueva metodología. Como ejemplo valga la experiencia de CEPADE , un tradicional centro de enseñanza de postgrado a distancia que a partir del curso 1994/95 ha ido incorporando un Sistema de Enseñanza Telemático con gran aceptación por parte de sus tradicionales alumnos, gente que casi siempre, o no dispone de tiempo suficiente para seguir de forma presencial un curso, o que no puede desplazarse a un centro presencial. Este año, más de un 90% de sus 4.000 alumnos accede a su campus virtual.

Pero la red está captando alumnos con perfiles mucho más variados. Las cifras confirman precisamente a las empresas como los mejores clientes de los centros virtuales. Estas requieren para sus empleados una enseñanza muy especializada, actualizada y casi siempre susceptible de ser aplicada inmediatamente en el puesto de trabajo. Por otro lado, también muchos jóvenes estudiantes optan cada vez más por una educación que permite una gran libertad en la planificación y organización de sus propios estudios. Claros ejemplos de ello son la cada vez más demandada Universidad Oberta de Catalunya o la ya veterana UNED que ahora dispone de un campus virtual para todos sus alumnos, e incluso muchas universidades presenciales que ahora también imparten algunas asignaturas a través de campus virtuales propios.

A medida que se perfecciona y diversifica la enseñanza online, el tipo de público que accede a estos cursos es mayor. Lo cierto es que la principal diferencia entre la enseñanza tradicional y la virtual se basa más bien en el particular comportamiento del alumno en ambas metodologías. Así como una persona no se comporta de igual manera en calle que navegando en la red, un alumno no se comporta de igual manera en un centro presencial que en un aula virtual. Personas que en una clase pasan totalmente desapercibidas, en un curso online pueden ser por el contrario enormemente participativos. Sea como sea, lo que se está comprobando es que en la red el alumno desea gozar de mayor libertad para dirigir su propio proceso de aprendizaje.

La consecuencia es que el teleformador ya no es un instructor que debe transmitir directamente unos conocimientos, ahora su principal cometido en este nuevo medio es la de ser un guía del conocimiento. Éste, a modo de “filtro”, debe ordenar y organizar la información en este inmenso “océano de sobreinformación”, y así, dirigir a los alumnos hacia donde pueden encontrarla, enseñándoles a su vez a distinguir aquella que es realmente útil.

En este tema se analizaran las diversas funciones y roles que debe cumplir un teleformador, tanto a nivel didáctico como organizador y dinamizador del conocimiento como a nivel personal favoreciendo la comunicación y la socialización en el contexto de este tipo de enseñanza.

 

El papel del teleformador